Noticias

Sáhara

Sáhara libre. Me siento saharaui, que es lo mismo que sentirse ciudadano del mundo. Porque el Sáhara es para nosotros la parte por el todo. Aquí podéis dejar vuestros mensajes para los saharauis, tanto los refugiados en Tinduf, como los invadidos y sojuzgados en el Sáhara ocupado, como los exiliados por la necesidad y la vida.
Hoy inauguramos esta pequeña ventana con un poema de uno de los poetas de la Generación de la Amistad, que escriben en castellano, su segunda/primera lengua: Limam Boicha. El primero por Aminetu, la “Gandhi del Sáhara”, la mujer que viajó hasta El Aaiun para ser detenida y compartir el destino de torturas y cárcel con los jóvenes presos en la Cárcel Negra.
El segundo, Galb, es muy emocionante para mí, porque Limam lo escribió en la jaima de los Ebhoya, en Tiris, cuando compartíamos viaje, y respondiendo a mi pregunta: Limam, dime qué es un galb, pero dímelo como tú sabes…

Aminetu

En Ti araron un surco
y desgajaron tus ramas,

tus tallos,

tus pétalos.

Te negaron

sorbos de agua,

rayos de luz,y hasta un trozo de Melhfa.

Pero en Ti existe

una exuberante vegetación de memoria,

una brisa del océano,

y esa próxima

y anhelada lluvia nuestra.

versos-madera.jpg

GALB
A mis amigos Isabel y Gonzalo

Me pregunta un viajero
qué significa un galb.

Digo yo, por ejemplo,
que Miyek es un lunar
en el vientre de esta tierra.

que Ziza, por ejemplo,
es pecho en lengua bereber,
y que el ala de una duna
puede tocar el mar del cielo.

Digo yo, por ejemplo,
que en los altos picos
de prismáticos amaneceres
– frotando su piel-
hay mucha vida dormida.

Que en la piedra pasajera
hay platillos estacionados,
islas que emergen
desde el océano de la nada.

Un galb puede ser, por ejemplo,
el nombre de una muchacha esculpida
entre las pestañas de una cueva.

Como Tiris es el ombligo del Sahara,
galb es un corazón,
corazón de piedra.

Limam Boicha

Y una canción/poema del cantautor aragonés Ángel Petisme, siempre con el Sáhara en el corazón:

NO QUEDAN ESPEJISMOS EN EL SÁHARA

España,
vente a la cárcel negra de El Aaiún,
llevo treinta años pronunciando tu nombre,
España, tu nombre en vano.
Lo grito cuando me torturan los charcuteros,
los vejadores del simún,
lo escupo cuando aspiro al milagro de vivir
y me acaricio para sobrevivir.
Observa mis heridas del color de las rejas
de esta execrable cárcel de dioses abandonados.
Somos doscientos saharauis
hacinados como lápidas, como bestias sin voz,
y unos 200.000 en medio de la nada
de la hamada hostil.

La nada son 5 bajo cero de noche
y 45 grados bajo el sol del olvido
del campo de refugiados.

Vente a la cárcel negra donde Aminetu escribe:
Estoy tan segura de vosotros como lo estoy del mar
que me espera a 25 kilómetros, tan segura de que esos niños
volverán a su tierra liberada…

Lo gritan nuestros niños cuando se lanzan al sol
y caen en tus piscinas de Madrid, Euskadi…

Esos delfines buscan respuestas en tu secreto hipócrita
y regresan a casa con tu nombre en los labios.

España no te laves las manos otra vez,
no te daré mi melfa para secarte.
No me abandones a mi suerte de fósforo y napalm.

Tienes una herida sobre el Trópico de Cáncer,
supura por el norte, con el río Draá,
supura por el este en las montañas del Zemmur,
por el valle del Tiris los dátiles, los oasis supuran,
supura el manantial de las dunas del Azefal
y llega por el oeste la hemorragia al Atlántico.

España, no pidas calma
a los hombres azules con el tiempo en las manos
y el corazón de arena. No pidas silencio
a los presos políticos, los desaparecidos,
ni paciencia a este pueblo ocupado, expoliado
que lleva un siglo soñando contra el sol
sometido a banderas y demonios ajenos.

No quedan espejismos en el Sáhara,
también aquí volaron el arco iris
con hermosas palabras y bombas de racimo.

Angel Petisme

  • Viento

    No hace falta un comentario. Basta con dejar que la voz de un poeta nos empape.

    Hijos del sol y el viento

    Aún vivimos en las esquinas

    de la nada

    entre el norte y el sur de las estaciones.

    Seguimos durmiendo

    abrazando almohadas de piedra

    como nuestros padres.

    Perseguimos las mismas nubes

    y reposamos bajo la sombra de las acacias desnudas.

    Nos bebemos el té a sorbos de fuego

    caminamos descalzos para no espantar el silencio.

    Y a lo lejos

    en las laderas del espejismo

    todavía miramos, como cada tarde

    las puestas de sol en el mar.

    Y la misma mujer que se detiene

    sobre las atalayas del crepúsculo

    en el centro del mapa nos saluda.

    Nos saluda y se pierde

    en los ojos de un niño que sonríe

    desde el regazo de la eternidad.

    Aún esperamos la aurora siguiente

    para volver a comenzar.

    Ebnu

  • Viento

    O dejarnos envolver y revolver por un libro:
    Nos robaron, pero no nos han vencido. Cuando nos empujaron al desierto pensaron que no podríamos sobrevivir. Dijeron: “En dos meses volverán y acatarán nuestras leyes”. Pero no fue así. llevamos casi treinta años sobreviviendo en el desierto. Cada día que pasa es una victoria. Algún día volveremos. Inchállah.

    El cazador de estrellas
    Ricardo Gómez