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LAS FRONTERAS DE LA LITERATURA

La página va tomando forma, y poco a poco debe ir transformándose en una herramienta de debate y crecimiento. He recibido críticas, y salvo una formalmente inconveniente, las conservo colgadas. Concebí la idea de esta página para adquirir una independencia aún mayor, y poder contactar con grupos y personas sin intermediario alguno, incluso para temas muy importantes para mí, como edición y traducción. Pero siempre quise tener a mi alcance un marco como este para encontrar a gente que esté tan preocupada como yo sobre la Literatura. Los que escribimos básicamente Literatura Infantil y Juvenil, dudamos sistemáticamente. ¿Existe esta LIJ? ¿Es en las editoriales especializadas donde debemos publicar? ¿Es bueno que se lea bajo recomendación o incluso prescripción en la escuela y el instituto? ¿Depreciamos nuestra literatura en las editoriales especializadas? Muchos de los libros publicados en ellas son excelentes, y la lista de ellos es interminable. Personas aparte (algunas de ellas son maravillosas personas, otras no lo sé, o me reservo mi opinión), la lista de autores que publican en el estado español es muy muy larga: Juan Farias, Patxi Zubizarreta, Agustín Fernández Paz, Fernando Alonso, Manuel L. Alonso, Mariasun Landa, Miquel Rayó, Santi Jaureguízar, Daniel Nésquens, Josep-Francesc Delgado, Xabier Docampo, Care Santos, Tina Blanco, Ricardo Gómez, Luis Merino, José Antonio del Cañizo, Ana Alcolea, Elena O’Callaghan, Migeul Ángel Mendo, Martínez-Menchén, Carlo Frabetti, Fina Casalderrey, Emili Teixidor, Jaume Cela, Alfredo Gómez-Cerdá, Antonio García-Teijeiro, Marilar Aleixandre, Mónica Rodríguez, Jordi Sierra i Fabra, Joan Manuel Gisbert, Carles Cano, Gloria Sánchez, Oscar Esquivias, Concha López Narváez, Blanca Álvarez, Vicente Muñoz-Puelles, Antonio Ventura, Fernando Marías… Todos ellos, y muchos más (perdón por los olvidos, que son muchos más que los recuerdos), han publicado libros magníficos en estas colecciones, y me siento orgulloso de estar entre ellos.
Pero ¿qué es literatura infantil y juvenil? ¿cuál es su objeto? ¿debe ser simplemente divertida para “enganchar”, o debe tener un valor puramente literario? ¿es un género menor? ¿la escribiríamos si no fuera rentable económicamente? ¿nos la creemos, o creemos en lo que hacemos? ¿qué papel juegan libros como Harry Potter en todo esto?
Y muchas, muchas más preguntas, siempre sobrevolándonos, incómodas a veces, sin respuesta otras. Estuve entre los impulsores del Manifiesto contra la Invisibilidad de la Literatura Infantil y Juvenil, y ahora dudo de su oportunidad, por muchas razones.
Y las dudas de profesores y maestros, y sobre profesores y maestros, la lectura en la escuela, la obligatoriedad…
Sé que esta página no empezará a funcionar hasta el otoño, cuando acaben las vacaciones, pero me gustaría que quien tenga algo que opinar sobre estas o cualquier otra cuestión relacionada lo hiciera, libremente: para crecer, para aprender, para dudar, para comprender.
Queda abierto este buzón.

  • eldeyar

    Por si alguien quiere profundizar en este tema, propongo que entre a la siguiente dirección, de la Asociación Prensa Juvenil, en cuya página mantuve un foro en el que salieron todo tipo de opiniones, además de las mías:
    http://www.prensajuvenil.org/foro/autor/2.htm
    Salud para todos, y ¡larga polémica!

  • Romina

    La LIJ es un invento comercial. “A partir de…” es un candado. Cada ser humano es niño, joven o anciano con independencia de su edad cronológica. Menos propaganda agresiva y más literatura de calidad. Por favor.

  • eldeyar

    De acuerdo con Romina, pero con matices (los matices que hacen de este tema algo casi irresoluble). Claro que es un invento comercial, como cualquier otra editorial, como el cine, como el teatro y los conciertos. Una pléyade de editoriales especializadas surgen en nuestro país en los 80 al olfatear un mercado que se abre, y sin inventar nada nuevo, porque ya se hacía en países más desarrollados. Pero el mercado amplio es siempre lo mismo que muchos lectores. Por eso algunos publicamos en ellas, apoyándonos en excelentes editores que por más exigidos que estén por las cifras siguen apostando por una literatura de calidad para niños y jóvenes. Y publicamos lo que escribimos sin condicionantes, o no con más condicionantes que si quisiéramos publicar en una editorial adulta. En el fondo no es más que eso: un problema con nuestra conciencia. Si personalmente sintiera que condiciono mi literatura a cualquier imperativo indigno, me sentiría sucio. Y no me siento sucio, porque mi literatura es así: puede que ingenua, puede que leve, puede que inane: pero sincera. Por eso: es desde dentro donde creo que debo luchar. Si no publico mis libros sinceros, otros publican sus libros insinceros. Y luego llega la paradoja: no por escribir libros difíciles se venden menos. Al revés, a veces.
    Sin embargo, hay batallas que aún no hemos ganado más que parcialmente: la edad en la contraportada, por ejemplo. Ricardo Gómez lo ha conseguido con tozudez incluso en libros infantiles, y ya hemos ganado en los de colecciones juveniles, o casi. Pero tiene razón Romina: la edad es un candado, y hay que acabar de romperlo. Muchos lo tenemos claro, conjuntamente con no pocos editores y muchos comerciales, por no hablar de los mejores maestros y profesores. Pero desde la editorial se nos dice que la mayoría de los maestros y profesores aún prefieren esa indicación, tan cómoda, tan comodona. De modo que también es ahí, en colegios e institutos, donde debemos dar la batalla: todos, Romina también.
    En resumen: personalmente, y hablo por otros también: publico en esas colecciones, igual que publico libros de viajes en colecciones de libros de viajes. Pero eso no me hace esconder la cabeza debajo del ala: soy consciente de las contradicciones, y lucho para deshacerlas.
    Seguimos.

  • eldeyar

    Alguien me acaba de recordar, vía sms, que ya he reflexionado más profunda y descarnadamente sobre estos temas en algo que escribí para la revista Peonza este mismo año, y que está recogido en el epígrafe “Artículos” de esta misma página web. Tiene razón, así que invito a los interesados a que hagan un click, pese a que su estómago pueda hacer clock.
    Gonzalo.

  • malena

    ¿La literatura infantil un género menor? Para nada. Creo que es un género mayor porque son las lecturas que más nos marcan, en esa edad donde somos tan permeables e imaginativos. Es una buena pregunta qué la diferencia de la literatura no-infantil, supongo que serán historias en entornos que los chicos conocen, situaciones que han atravesado, y generalmente, protagonistas jóvenes, para la infaltable identificación, o por lo menos comprensión del personaje. Saludos!

  • eldeyar

    Poco más se puede añadir a lo que dice Malena. En todo caso me sugiere una reflexión personal, que extiendo a mi “gremio”: no la hagamos menor. En demasiadas ocasiones se escriben (y publican) libros para niños y jóvenes con voluntad de “bonsaización”, con un esfuerzo consciente para hacer una literatura menor. Los grandes maestros clásicos, como Stevenson, Carroll, Saint-Exupèry y tantos otros, nos mostraron un camino que no se ha dejado de transitar. Otros, específicamente infantiles, como Andersen, introdujeron en sus cuentos dosis masivas de realismo mágico para radiografiar la muchas veces ocultada angustia infantil, demostrando que no se trata de escribir “juguetes”, sino de proporcionar verdaderas herramientas para reconocer las propias sombras del alma. Sin embargo, desde los años 80, y coincidiendo sospechosamente por una abierta campaña en Estados Unidos para hacer literatura infantil “blanca”, sin sexo, conflictos ni angustia, en todo el mundo hubo un empeño editorial en practicar la corrección política. El mejor ejemplo me lo dio un maestro, lleno de buena voluntad, que había montado “El soldadito de plomo” con sus alumnos, pero censurando el final, porque le parecía “mujy duro” que soldadito y bailarina acabaran en la chimenea. Esa es nuestra batalla: no se trata de abordar esos temas militantemente, sino de no poner barrera alguna, conquistando pequeños espacios de libertad. Ese es, exactamente, el sentido de este foro, al que sigo invitando a colegas, lectores de todas las edades, enseñantes…