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MUERTE DE UN SAHARAUI

mohammed.jpgAyer murió en Castropol Mohammed Sid-Ahmed Bani, víctima de un atropello cuando iba en bicicleta. Mohammed tenía unos veinte años. Llegó hace once a Castropol con raquitismo y otras enfermedades. Me decían hace tres noches sus “padres” españoles que los médicos no creyeron entonces que su sangre fuera la de una persona viva. Pero salió adelante con cariño, voluntad y fe en su pueblo. Llegó a ser uno de los mejores remeros de la trainera de Castropol, y desde hace unos años se dedicaba al atletismo. Trabajaba, estudiaba, no olvidaba a su pueblo. Acababa de obtener la nacionalidad española, lo que paradójicamente le permitía ser más saharaui: con el pasaporte español podía viajar hasta los campamentos y volver, lo que iba a hacer muy pronto.
Aún le recuerdo en charlas, con su darrá y su turbante, ayudando a los de aquí a comprender a los de allá. Un ejemplo. No queda más que apretar los dientes y pensar que su vida fue feliz y plena durante los once años que estuvo aquí, que burló al destino un tiempo largo, aunque este se haya tomado al final su revancha. Al makatuba.
Recordaremos siempre a Mohammed, estará vivo en nuestros corazones, en los de los diez mil niños que vienen cada verano a España, que son acogidos con tanto amor como el que le dieron Fernando y su mujer en su hogar.
Algo más: la maldita curva de Castropol, una chapuza o algo peor de la administración, se ha llevado ya demasiadas vidas.

  • Bahia y Conchi

    A pesar de no conocer a Mohamed ni a la familia, nos sumamos al dolor por esta pérdida de un joven que estaba haciendo mucho por su pueblo desde aquí, sin acomodarse a la vida fácil y sin olvidar sus raíces. Y nuestro apoyo a las dos familias, la saharaui que no volverá a ver su hijo, y la española, que lo estará pasando realmente mal. Nuestro cariño por entender tan bien lo que es la acogida de un niño saharaui, algo que no todas las familias entienden.

  • eldeyar

    Hoy hemos dicho adiós, y hasta siempre, a Mohammed. Ha sido en Castropol, donde fue feliz durante estos años. Miles de personas de toda la comarca han acudido a la ceremonia y han estado presentes en el emocionante acto en el que los remeros de la trainera de Castropol, de la que formó parte, han lanzado dos coronas de flores a la Ría del Eo. Y han sonado los últimos aplausos para un chico, ya un hombre, que ha hecho más grande al Sáhara y a nuestro país: a la gente de los dos países, para ser exactos. Como Bahía y Conchi, que son otra prueba de la unidad de nuestros dos pueblos. Ha sido un día terrible para todos, pero al mismo tiempo ha sido un día para la memoria de lo más hermoso que tiene el ser humano: la memoria. No te olvidaremos, Mohammed, mientras vivamos.

  • Salvador Pallarès-Garí

    querido amigo,
    permíteme la familiaridad, estamos en la misma trinchera)
    aquí tienes un artículo que he redactado a propósito del fallecimiento de Mohamed y de otro saharaui en Alicante
    un fuerte abrazo
    Salvador

    MORIR EN EL EXILIO

    Morir en el exilio es morir dos veces.

    Los niños saharauis que acogemos –en les Vacaciones en Paz-, cada verano, en la Safor, y en las otras comarcas de nuestro país, y los que tenemos acogidos en nuestra casa de enfermos –Lakum-, son niños del exilio. Un exilio forzado por la ocupación –cruenta y cruel- que Marruecos está manteniendo desde el año 1975. Una ocupación, manu militari, que ha provocado mucho dolor, muchos sufrimientos y mucha muerte.
    Los niños saharauis vienen a nuestras comarcas, a nuestras casas, para disfrutar de lo que se les niega por la inacción de la comunidad internacional ante el genocidio de baja intensidad que Marruecos está llevando a cabo.
    Los niños del Sáhara no pueden jugar, correr, vivir en las calles de los pueblos de sus padres, de sus abuelos. No pueden correr por las playas del Sáhara, ni por las sabanas, ni subir a las montañas de su tierra, ni sentir el olor de tierra mojada que sigue a las lluvias…
    Les Vacaciones en Paz son un remedio provisional, un parche, a esta situación. Aquí encuentran la solidaridad de un pueblo, el nuestro, que sí se implica con ellos, con su causa. En ocasiones, a pesar de la obstrucción de las autoridades consulares del Reino de España.
    Desgraciadamente, a veces, ocurren accidentes, desgracias, como las ocurridas este verano (dos jóvenes han encontrado la muerte lejos de su país, lejos de sus familiares biológicos).
    Aquellos que ya perdieron una porción importante de su vida –los hogares dónde tenían sus raíces, familiares torturados en su país…- ahora han perdido los hijos.
    La muerte nos encontrará a todos un día. Pero a los exiliados saharauis –a todos los refugiados- ya los encuentra amortecidos por la masacre que están sufriendo. Y contra la que luchan, luchamos, aguerridos.

    Salvador Pallarès-Garí
    ACAPS la Safor

    MORIR EN L’EXILI

    Morir en l’exili és morir dues vegades.

    Els xiquets sahrauís que acollim –en les Vacances en Pau-, cada estiu, a la Safor, i a les altres comarques del nostre país, i els que tenim acollits a la nostra casa de malalts –Lakum-, són xiquets de l’exili. Un exili forçat per l’ocupació –cruenta i cruel- que el Marroc està duent a terme des de l’any 1975. Una ocupació, manu militari, que ha provocat molt de dolor, molts patiments i molta mort.
    Els xiquets sahrauís vénen a les nostres comarques, a les nostres cases, per gaudir d’allò que se’ls nega per la inacció de la comunitat internacional davant del genocidi de baixa intensitat que el Marroc està realitzant.
    Els xiquets del Sàhara no poden jugar, córrer, viure als carrers dels pobles dels seus pares, dels seus avis. No poden córrer per les platges del Sàhara, ni per les sabanes, ni pujar a les muntanyes del seu país, ni sentir l’olor de terra banyada que segueix les pluges…
    Les Vacances en Pau són un remei provisional, un pegat, a aquesta situació. Ací troben la solidaritat d’un poble, el nostre, que s’implica amb ells, amb la seua causa. De vegades, malgrat la obstrucció de les autoritats consulars del Regne d’Espanya.
    Dissortadament, de vegades, ocorren accidents, desgràcies, com les ocorregudes aquest estiu (dos joves han trobat la mort lluny del seu país, lluny dels seus familiars biològics).
    Aquells que ja van perdre una porció important de la seua vida –les llars on tenien les arrels, familiars torturats al seu país…- ara han perdut els fills.
    La mort ens ha de trobar tots un dia. Però als exiliats sahrauís –a tots els refugiats- ja els troba mig esmorteïts per la massacre que estan patint. I contra la qual lluiten –lluitem- aferrissadament.

    Salvador Pallarès-Garí
    ACAPS la Safor

  • Sabela

    Lo siento. Tenia una mirada muy humana.

  • eldeyar

    Era muy humano, esa es la verdad. Gracias, Sabela. Y gracias también, Salvador. La verdad es que había pensado ya en colgar tu artículo, de modo que te has adelantado, y demuestra más aún que sí, que estamos en la misma trinchera, y con las mismas ganas de salir de ella, hacia delante.
    Gonzalo.

  • Cuanto lamento esta perdida. Era un gran amigo mío,fuimos novios lo conocía super bien incapaz de matar una mosca, un chico culto, sabio, lindo de corazón, buena gente, rodeado de amigos que lo amaban y adoraban por ser como era, gran deportista, gran amigo, indiscriptible, de buenísima familia, no tengo palabras solo se Mohamed que has dejado un gran vacio en mi corazón que nunca jamás se podrá reponer. tkmmmm y te hecho muchísimo de menos me haces muchísima falta.

  • Meribel

    Que triste noticia, la verdad. La tristeza de una vida que sólo puede contarse en pasado cuando había tantos años de distancia con la vejez. Al leer este post uno siente que también le ha perdido, todas las restas del mundo nos atañen.

  • erlina

    Pasan los años y aun seguimos echándolo de menos, más en estas fechas. Feliz navidad, pequeño.