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ANA MARÍA MACHADO: UNA CONFERENCIA PARA ENTENDER LA LIJ

No es frecuente que un autor de literatura infantil y juvenil tenga un discurso tan o más importante en su actividad como conferenciante que en su propia obra. Ana María Machado, brasileña, premio Andersen en 2000, autora de más de 100 maravillosos libros, sobre todo para niños, es uno de esos casos.
El pasado mes de octubre, asistí a su conferencia inaugural del congreso de Edelvives en Baeza: Leer-Placer. La pronunció codo con codo con Antonio Rodríguez Almodóvar: es decir, un lujo de apertura, para un congreso que resultó más que interesante: apasionante en muchos momentos. Pero entre esos momentos, qué le voy a hacer, me quedo con las palabras de la Machado. Me sentí en perfecta sintonía con todo lo que ella decía, y reconozco que muchas veces he querido decir lo mismo, sin conseguirlo.
Por eso, os ofrezco aquí el texto completo. Van por delante estos dos o tres párrafos, para que cada uno se haga una idea, y dentro de comentarios, a falta de lo que invente el administrador de la web, os ofrezco el texto completo. Merece la pena.

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Antes de leer: anamariamchado.com es su sitio oficial, por todo lo que queráis saber de tan gran escritora. Y ahora sí, ese fragmento de la conferencia de Baeza:

“Nadie se alimenta solamente de goma de mascar por más dulce que sea y por más que se muevan las mandíbulas, dando la impresión de que se está comiendo alguna cosa sabrosa. Para el ser humano sostener el cuerpo y poder desarrollarse con salud, hay que tener una alimentación en efecto nutritiva. Para sostener el espíritu, crecer intelectualmente y fortificarse mentalmente, es necesario incorporar la arte y cultura. Y eso supone el contacto con la literautra, arte de la palabra.

Tal contacto no es cosa que se adquiera de un momento a otro, como si ocurriera por obra de magia, sino que una habilidad que se construye poco a poco. Del mismo modo que un bebé, un día, no se alza de la cuna y sale caminando de repente, pero antes tiene que pasar por otros estadios motores (sentarse, arrastrarse, andar de gatas, agarrarse a los muebles para quedarse de pie etc.), el camino más común sugiere que los individuos se aproximan a la lectura de literatura poco a poco − por el contacto repetido y placentero con la literatura oral o con la posibilidad de abordar textos literarios más sencillos en casa o en la escuela. Pero es fundamental que esos textos, aunque aparentemente simples, tengan cualidad literaria – es decir, que permitan interpretaciones distintas, posean significados variados para lectores diferentes o circunstancias diversas. En fin, que permitan a lo que los especialistas a veces llaman reapropiaciones múltiples. O sea, que cada lector pueda apropiarse de ellos de una manera distinta. Quiere decir, hacerlos también su propiedad, hacerlos suyos – como legítimos propietarios, herederos de ese legado.

Para que un texto consiga presentar ese fenómeno, aun siendo sencillo, necesita tener una complejidad significativa que sólo el arte logra alcanzar. No hay fórmulas ni recetas para eso, no es fácil de definir, todo el proceso forma parte del misterio de la experiencia artística. Pero es algo nítido. Quizás, incluso, porque forma parte de la misma esencia del arte y sólo éste busca eso, a diferencia del lenguaje periodístico, que se considere factual, o del lenguaje científico, por ejemplo, que, para funcionar, necesita ser objetivo y unívoco, con sólo un significado para cada signo.

El niño, por lo tanto, merece entrar en contacto también con la literatura – sea por las narrativas, sea por la poesía. Necesita condiciones de estar en posesión de su parte en esa herencia. Es derecho suyo. La educación cumple con su deber correspondiente: sentirse en la obligación de capacitar al alumno para que pueda un día acercarse a cualquier obra, y hacerla suya. Incluyendo las obras literarias, aquellas que guardan sentidos múltiples, que no se arraigan a una única interpretación, que permiten el increíble fenómeno de dar la impresión de que tienen significados diversos cada nuevo encuentro. En un lenguaje más popular, obras que tengan el poder de decir cosas diferentes a cada uno, de tomar recados nuevos y diversos para cada lector, en cada época, en cada sociedad, en cada cultura distinta. O hasta para el mismo lector en distintos momentos de su vida.”

Si quieres leer la conferencia completa, abre la pestaña de comentarios. Y si quieres opinar, también.