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“7 CUENTOS CRUDOS”. TIERNA CRUDEZA, CRUDA TERNURA.

Un libro de Ricardo Gómez, Juan Ramón Alonso y SM

Por fin en mis manos. Lo leí en ropa interior, vi algunos adelantos del trabajo de Juan Ramón, hablé con este en Fuenlabrada, seguí hablando con Ricardo, supe que Elsa lo acogía y decidía editarlo en el tiempo en el que se cierran los ojos después de su lectura.
Y por fin lo vi en Baeza. Pero no, aún no lo tenía. Y necesitaba sentirlo, acariciarlo, volverlo a leer, para poder abrir ésta página. 7 Cuentos Crudos. Siete aldabonazos, siete campanadas. Así sonaba la campana de la libertad en manos de Pete Seeger.
Ricardo Gómez no escribió este libro para nada: lo escribió por. Por amor, por rabia, por necesidad, por ternura y por crudeza. Es de los libros que pesan, que poco a poco tienen que ir haciendo cambiar de idea a quienes aún creen que la literatura para niños y jóvenes es poco más que palabritas para acompañar al texto, historias para sacar moralejas, transversalidad y buenas intenciomes. Y de los que molestan a los que desde dentro, desde su escritorio, creen que esta literatura es poco más que negociete, palabritas fáciles, aventuras con final feliz, granos de adolescente y magos borrás: palabras para vivir de las palabras, para estar en lugar de ser, palabras prostitutas. Quien lea esta declaración de amor y lealtad por una literatura siete veces cruda, siete veces tierna, que lea también la conferencia de Ana María Machaado: ambos textos, el de Ricardo y el de Ana María, son complementarios.
Me siento parte de esta literatura, al menos en mi intención, y somos muchos los que compartimos esta batalla: cada cuál ponga sus nombres.

Y las ilustraciones de Juan Ramón: quien no las vea, no las imagina. No hay palabras. Juan Ramón ha visto las tripas del texto, las ha hecho suyas, las ha contagiado y las ha vuelto a deslizar, un temblor de tinta y plumilla y lápiz y belleza: de Durero a Goya, a veces Miguel Hernández hecho imagen. Lo mejor es cómo han trabajado ambos, Ricardo y Juan Ramón, a partir de propuestas del primero y sugerencias del segundo, tallando cada imagen, paso a paso.

Y, por fin, ¡por fin! (yo sé por qué “por fin”, Ricardo también), Elsa Aguiar. Ha hecho, con la ayuda de Berta Márquez, un libro único, irrepetible, probablemente uno de los más singulares, valientes y brillantes, de los últimos años.

Visitad la web de Ricardo, ricardogomez.com, donde están estas palabras:

Siete cuentos crudos (Aunque este no sea un buen sitio para nacer)
CRUDO: Dícese de los comestibles que no están preparados por la acción del fuego, de los que no están hasta el punto conveniente, de los que no son de fácil digestión. Áspero, sin miramientos.
Sinónimos: descarnado, frío, riguroso, duro, tierno, realista, destemplado, severo,¿Cómo crees que sería tu vida en Beirut bajo las bombas? ¿Qué crees que harían tus padres para sobrevivir hace un millón de años? ¿Qué sería de tus hermanos en un país sembrado de minas?

La clave está en el “aunque”. Porque AUNQUE pueda parecer que estas son historias duras y descarnadas; AUNQUE el autor nos presente la realidad sin muchos miramientos: AUNQUE parezcan situaciones difíciles de digerir… los personajes de estos cuentos viven la vida (su vida) son intensidad, con alegría y esperanza.

AUNQUE, visto desde fuera, este mundo nuestro “no sea un buen sitio para nacer”.

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  • Viento

    Magnífica presentación de un libro magnífico.
    Literatura en estado puro, sin concesiones, sin edad. Libros que dejan huella, que inquietan, que abren interrogantes, que conmueven y remueven los posos de nuestra turbia y cómoda existencia. Cantos de vida y esperanza. Ventanas abiertas al mundo interior, pasaportes con los que salir de nuestras limitadas fronteras de autocomplacencia y bienestar. Libros que dinamitan la necedad de creer que hay que protegerse y proteger a nuestros niños de la vida y sus dolores.
    Y detrás de ellos, o con ellos, toda una generación de escritores valientes y comprometidos, incómodos para algunos, imprescindibles para todos los que creen que la literatura es el arma más poderosa para luchar contra la sinrazón y el camino más recto para llegar a rozar la verdad y la belleza.
    Gonzalo, Ricardo y Ana María son hoy la voz de muchos. Una voz que cada vez suena más fuerte. Ya era hora. Porque leer sí. Pero no cualquier cosa.
    Un beso.

  • Helena

    ¡¡¡Gracias!!!Descubrir tu blog ha sido como encontrar un pequeño tesoro. Gracias por lo que escribes, como lo escribes…. Gracias por algo que consigues contagiarme, por esas ganas de leer todo, de ver todo. Gracias por el viaje que estoy haciendo ahora por Tuva ( solo pensaba en Mongolia). Gracias.Helena

  • eldeyar

    Gracias, a ti, Helena Conhache… ¿Sólo pensabas en Mongolia? Me intrigas.
    Ya me dirás, nos dirás, cuando vuelvas de “Tuva” si quieres viajar a Tuva…

  • Ahora que Helena nombra Mongolia, te tengo que decir, Gonzalo, que la primera vez que leí sobre Tuva me fui al mapa a buscarlo. Hasta entonces, yo había pensado en viajar a las estepas mongolas y revivir la marcha de Gengis Khan por allí (consecuencia de leer a JL Corral), pero cada vez me estoy enamorando más de los caballos y los oughs. Lástima que esta noche termine mi viaje.
    un saludo!

  • eldeyar

    Qué va, Nerea, el viaje no acaba nunca: y mal libro sería si no te condujera a otros: al Leopardo de las Nieves, de Peter Matthiessen, por ejemplo, a todo Bruce Chatwin y en especial a sus Trazos de la Canción, o incluso a Miguel Strogoff…
    O “El medallón perdido”, de Ana Alcolea… Pero ese creo que ya te condujo a otros libros hace tiempo…

  • Viento

    A veces, nos centramos demasiado en el contendido de la obra, en su autor, en nosotros mismos como lectores, y olvidamos esa parte importantísima que hace posible que el libro se haga visible, se expanda, se multiplique. He vuelto a leer el artículo de Gonzalo y con su permiso, y con el de Ricardo: Gracias Elsa, por tu apuesta, por tu valentía, por tu amor a la literatura.

  • eldeyar

    Gracias a ti, Viento, por haber sabido verlo: sin editor no hay libro, ni tendencia. La verdad es que en el último mes me siento especialmente esperanzado: tanto los Cuentos Crudos, como Soy un Caballo y La Noche de El Risón, son ejemplos de edición, para mí al menos. Libros que apuestan por ellos mismos, editores que no se conforman con meter en una cajita prestablecida un texto, sino que buscan su personalidad, su esencia, y le hacen una caja a su medida, un soporte hermoso, más que digno. Y, por supuesto, lo que llevan dentro también, porque 7CC es puro riesgo literario, es un texto nada complaciente, nada protector.

  • Esperanza

    Quiero felicitar a Ricardo Gómez y a Juan Ramón Alonso, por su mágnifico trabajo, libros necesarios.
    También por ese homenaje a “El perro semihundido” de Goya, que desde la primera vez que mis ojos toparon con el original siendo una criatura, no ha dejado de inquietarme. Gracias

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