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GRITOS, SUSURROS Y REGALOS (II)

Como la primera entrega se va sumiendo poco a poco en la página, devuelvo a primer plano esta herramienta con la que podeos aprovechar la fuerza horizontal de la red. A quien lea esta entrada: deja aquí la última novela recomendable, la última película inolvidable, el disco pirateable…
Una película de bajo presupuesto, buena o más que buena, dura, tierna, fantástica: XXY, de Lucía Puenzo (¡es su opera prima!). Una Inés Efron impagable, un Ricardo Darín como en sus mejores interpretaciones, un reparto contenido y emocionante. Y una historia maravillosa y valiente, casi imprescindible para adolescentes sin censuras.
Una novela: “El librero de Selinunte” (gracias, Blanca), de Roberto Vecchioni (Gádir ediciones )Es una fábula sobre el poder de las palabras y la literatura. Y de los libreros. Si fuera profesor de secundaria, no dudaría en recomendarla. Es de una belleza atronadora, muy italiana, con dos protagonistas llenos de encanto y misterio. La volveré a leer, y la recomiendo a todos.
Y ahora, tú.

  • Blanca

    Así vuela el cuervo es una novela negra, pero no sólo. Es también una novela histórica, una novela de espionaje, una novela de iniciación, una novela nostálgica, psicológica… Su alcance es mucho mayor que el de las novelas de crímenes que se leen para pasar un buen rato; es una gran novela en la que el asesinato es sólo el catalizador —y la metáfora— de una sociedad optimista que traiciona sus propios ideales y se va desintegrando irreparablemente en un arco que va desde 1962 hasta poco antes de la caída del bloque soviético a finales de los años 80. Está admirablemente documentada, sin resultar pedante, y ninguna de sus 1.020 páginas está de más.

    Esto decía la autora Elia Barceló de esta novela que yo os recomiendo:

    ” Así vuela el cuervo”

  • Gracias Gonzalo me parece una idea estupenda, te aportaré titulos pero hoy quiero dejarte esto..

    http://www.kiterunnermovie.com/main.html
    Un abrazo

  • Viento

    Para todo el pueblo saharaui, con esperanza y convencimiento, este poema de Ángel González

    Donde pongo la vida pongo el fuego
    de mi pasión volcada y sin salida.
    Donde tengo el amor toco la herida.
    Donde dejo la fe, me pongo en juego.
    Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego
    vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.
    Perdida la de ayer, la de hoy perdida,
    no me doy por vencido, y sigo, y juego

    lo que me queda: un resto de esperanza.
    Al siempre va. Mantengo mi postura.
    Si sale nunca, la esperanza es muerte.

    Si sale amor, la primavera avanza.
    Pero nunca o amor, mi fe segura:
    jamás o llanto, pero mi fe fuerte.

    Sin esperanza, con convencimiento

  • Yo recomiendo…
    “Nubosidad variable”, de Carmen Martín Gaite 🙂

    Precioso.

    También…

    “El barón rampante”, de Italo Calvino, “La espuma de los días”, de Boris Vian (curioso, todavía lo tengo que digerir) y “Nada”, de Carmen Laforet (angustioso).

    Y ahora uno que promete: “La impaciencia del corazón”, de Stephan Zweig.

    ¡A leer!

  • Blanca

    Hoy he leído un libro ( más corto que el otro que os recomendé) y me ha gustado mucho. Se llama: “Utilidades de las casas”.
    Habla de memorias de una infancia. Casas y habitaciones que recuerda y que le hacen recordar.
    Una niña – como dice el libro- que oye, mira y crece. Os lo recomiendo.
    Su autora es: Isabel Cobo. En el 2003 recibió el primer premio de Poesía Infantil Luna del Aire por el libro ” Versos para estar guapo”.
    La editorial es: Caballo de Troya.

  • Astrid

    Para los fans de los Beatles, recomiendo “Across the universe”, en los cines ya, pero en muy pocos. La película no podría ser mejor, además es en inglés con subtítulos, para no perderte ni un detalle entre los doblajes.

  • Ana T

    “Memoria de mis putas tristes”, de García Márquez, me ha aliviado un poco la nostalgia que me atrapa estos días. Nadie como él sabe narrar los amores imposibles. Gracias a su realismo mágico, o gracias a la fuerza del amor, los amantes desafían al destino, al tiempo e incluso a la muerte. Hay esperanza, en la literatura y en la vida, y es bueno dejarse llevar por ella.
    “El amor en los tiempos del cólera”, ahora que la película lo pone de actualidad, es un libro maravilloso al que hay que ir, o al que hay que volver. Otro bálsamo.
    Ahora me está esperando “El niño con el pijama de rayas”, de John Boyne, que parece que genera opiniones muy dispares.
    Y una música deliciosa: cualquier disco de Mísia. Los fados no siempre son tristes, pero sí emocionantes, siempre.

  • eldeyar

    Ana T. menciona “El niño del pijama de rayas” y las opiniones dispares que suscita. Es un libro que, por lo general, está siendo recibido de manera entusiasta. ¿Alguien se atreve a dar una opinión más crítica de la novela?
    ¡Es un reto, ir contra la corriente general!

  • – ¡Qué bien!, ¡Cuánta gente ofreciendo cultura! ¡Y gratis!

  • Ahí va el último que leí….
    La elegancia del erizo, de Muriel Barbery no suelo comentar los libros porque a cada uno le sugieren algo distinto, para mí es un canto a la amistad sin fronteras de sexo ,edad ,condición y raza.

  • Mayte

    He podido ver hace poco las dos películas que mencionáis: “Across the universe” y “XXY”. Es un ejercicio interesante analizar el antagonismo evidente en el modo de hacer cine de ambos realizadores: el derroche de plástica frente a la austeridad en la imagen, por ejemplo. La historia manida ofrecida un buen envoltorio de la primera, frente al asunto nunca tratado, ausente de cobardía, en la segunda. La de los Beatles es bastante desigual en ritmo, aunque en ocasiones alcanza cotas intensas, barrocas y preciosistas. “XXY” acongoja de principio a fin; los silencios, las miradas y las verdades a pelo son sus bazas.
    En cualquier caso, horas bien aprovechadas, mucho que discutir.

  • Si me preguntan por…

    dos libros?

    Sin dudarlo: “Firmin” Sam Savage y “Oficio Miserable” de Alfredo Gómez Cerdá

    Una película?

    “Caramel” de Nadine Labaki, que no deja indiferente. (aquí os linkeo la web de la directora y actriz http://www.nadinelabaki.com/) Sentimientos, situaciones expuestas con una dulzura, sensibilidad y belleza insuperables.

    Una música?

    Sin duda alguna Las Suites de Bach por Pau Casals, por mucho que tenga discusiones musicales por mi grandísimo agrado a dicha grabación.

  • Cualquier canción de Marlango…
    La voz de Leonor enamora…

  • – Os recomiendo a Yukio Mishima (por ejemplo, su colección de cuentos, “La Perla”, editado en Siruela). También, los cuentos de Paul Bowles y “La mujer zurda”, del maltratado Peter Handke. De cine: ayer vi “Los crímenes de Oxford” y no me gustó nada de nada.

  • eldeyar

    Lo de los crímenes de Oxford… me lo temía. Hacer cine de industria con una décima parte de su presupuesto, nunca dio buen resultado.

  • Viento

    4 meses, 3 semanas, 2 días. Película rumana ganadora de la Palma de Oro en el último festival de Cannes. Se estrena hoy y viene avalada por magníficas críticas.

  • Claudia

    El niño con el pijama de rayas: Al listillo de Boyne no le luce la pluma con este pastiche pero sí el plumero. Que el libro venga avalado por un éxito fácil y sin esfuerzo no es sino una muestra más de la cultura de la facilidad que nos abruma con sus persuasivas técnicas publicitarias, pero no lo convierte en una novela buena ni mejor. Algunos la tildan de cuento largo; pero el cuento tiene un perímetro limitado y si te sales de él, sale un mal cuento. Por la misma razón, un cuento estirado es una mala novela.
    Yo creo que estamos ante un producto de baja calidad literaria, mediatizado por una “maquinaria industrial” con un instinto formidable para la propaganda de masas, que persigue tan sólo obtener pingües beneficios a corto plazo a través de lecturas cómodas y fáciles de digerir, por supuesto.
    Se nos vende un correveidile intrigante que oculta en sí una obra vacía, artificial, superficial, que apela al siempre seductor sentimentalismo folletinesco, con una trama central inverosímil, poco rigurosa, exenta de misterio y con personajes ramplones, planos y/o desdibujados que no aportan nada al crecimiento personal del lector.
    Ni siquiera resulta creíble ese burdo final:
    “Y así termina la historia de Bruno y su familia. Todo esto, por supuesto, pasó hace mucho, mucho tiempo, y nunca podría volver a pasar nada parecido. /Hoy en día, no”.
    Cómo que no? Si la ignominia nos rodea por todas partes. Otra cosa es que nos dejemos invadir por nuestra propia ceguera o, lo que es más frecuente, por la cobardía existencial de la que tanta gala hace el protagonista principal.
    No. No me han quedado ganas de leer nada más de Boyne. Prescindible totalmente.
    Prefiero otras palabras que, aunque más crudas y difíciles de digerir, sean más honestas y sinceras:
    “Si comprender el odio nazi es imposible, conocer es necesario, porque lo sucedido puede volver a suceder, las conciencias pueden ser seducidas y obnubiladas de nuevo: las nuestras también” (Primo Levi en Si esto es un hombre).
    Esta obra no sólo es recomendable sino que es imprescindible si se quiere tener una conciencia cabal sobre el ser humano y la terrible historia de la Europa del siglo XX. Conforma una trilogía memorable junto con La tregua y Los hundidos y los salvados.
    Y para iniciarse en el tema, nada mejor que El diario de Ana Frank o Los niños de Hitler de Guido Knopp.

  • eldeyar

    Impresionado por el comentario de Claudia. Duro, fundado, inconmovible, insobornable. Lo más fácil es dejarse llevar por el tema, que siempre funciona por elemental humanidad; lo difícil es despegarse de esa aparente obligación de aceptar que cualquier obra contra el genocidio es buena. Estoy cien por cien de acuerdo con Claudia, lo que no quiere decir que no entienda que cualquiera que haya leído con buenos ojos el libro no lo haya disfrutado, y no sin alguna razón. Pero la última frase del libro, la que cita C., es definitiva: Guantánamo, Irak, Palestina, el Sáhara, el enorme matadero de África, condenada por nuestros estado “desarrollados” a que dentro de 15 años el 70% de la población esté infectada por el SIDA…
    Lo interesante sería que quien no esté de acuerdo y lea estas dos opiniones, intervenga sin timidez, y que quien esté de acuerdo lo diga también.
    ¡Queda inaugurado este debate!

  • Ana T

    Todavía no he terminado de leer “El niño con el pijama de rayas”, pero he leído lo suficiente como para poder opinar sobre él ya, aprovechando que se abrió el debate.
    No entiendo el éxito del libro, eso para empezar. El marketing es todopoderoso, para este producto y para tantos otros que no se merecen las ventas que obtienen. Sin astutas estrategias publicitarias, muchos no venderían ni una escoba.
    Desde el principio me he sentido “manipulada” como lectora. He sentido que buscaban mi emoción por el camino más fácil, y yo no me dejo llevar sin oponer resistencia, sobre todo si me doy cuenta de que van a por mí.
    No me estoy creyendo a los personajes. No me creo la ingenuidad de Bruno, ni sus reflexiones, ni su discurso, y lo mismo para el resto de los personajes.
    Creo que Boyne tuvo una “buena” idea, se remangó, se puso a escribir, y ya vemos lo que le dio de sí la historia. Un braguetazo, con perdón.
    A pesar de lo que estoy diciendo, mi respeto absoluto para él, cada uno escribe como sabe o como puede, y de lo que quiere escribir o de lo que le conviene escribir. Pero ha tenido mucha, mucha suerte.
    Lo que más me rebota es que no solo es una novela para adultos, sino también para jóvenes lectores. No me gusta que vayan a por mí, a por mis emociones, pero mucho menos que intenten “manipular” con sensiblerías a quien todavía no es un lector crítico.
    Eso es todo, de momento, lo que puedo decir sobre este libro. Cuando lo acabe tendré más argumentos, o quizá ni uno más que ahora, para expresar mis opiniones.
    Sobre el genocidio, que desde luego es un tema que puede funcionar siempre, como dice Gonzalo, por elemental humanidad, me apetece transmitir mi entusiasmo por la película “La vida es bella”, hermosa, dura, inteligente, llena de humor y de ternura, y por tres álbumes ilustrados maravillosos: “La historia de Erika”, de Ruth Vander Zee y Roberto Innocenti, “Rosa Blanca”, de Innocenti, y “El niño estrella”, de Rachel Hausfater-Douïeb y Olivier Latyk. También hay un librito ilustrado sobre la guerra, delicioso, para los más pequeños: “Flon-Flon y Musina”, de Elzbieta, y que también me conecta con el genocidio, tal vez solo por asociación de ideas.
    Estaría bien que Boyne entrara en este debate, ¿eh, Gonzalo?

  • Ana T

    Se me olvidó decir un par de cosas… Creo que Boyne pretende escribir con humor, y no llega ni de lejos. No pasa de ser graciosillo, incluso pesado en algunos momentos. Y psicología infantil me parece que tiene bastante poca…

  • Mayte

    Nunca me llamó la atención el libro de Boyne, y ahora, leyendo vuestros comentarios (por fundados, argumentados y “escapados” de las corrientes de opinión que tienden a tratarnos como corderos), está claro que es tiempo perdido, más aún cuando la obra de Primo Levi dejó un recuerdo tan absolutamente grandioso en muchas memorias. Sí, Primo Levi, también Ana Frank, y Jorge Semprún. De él, obras como “El largo viaje” o “La escritura y la vida” redondean una visión pura de la temática de los campos de concentración. Al menos, en mi experiencia, así ocurrió y, por cierto, en el periodo adolescente; quizás por eso quedaron imborrables en mi equipaje lector.

    Si me permitís una nueva sugenrencia, para los que estéis o paséis por Madrid estos días, sigue en cartel (aunque por poco tiempo) “Blade Runner”, una oportunidad fantástica de redescubrir el mito a oscuras, en pantalla grande y desde una butaca incómoda para los altos. Sentí envidia por aquellos que preguntaban a sus acompañantes de qué iba. Aún son muchos los que desconocen esta fábula shakesperiana de múltiples lecturas y que, veintiséis años más tarde, sigue conservando una frescura de fruta sin fecha de caducidad. Quizás ahora estremezca más porque ese 2019 ya no se ve como un futuro inalcanzable, y las pistas que Scott dejó en el metraje se acercan sospechosamente a la realidad que vivimos. Las nubes de “lluvia negra” están ahí, superando el horizonte, más próximas de lo que quisiéramos. Parece que pronto nos darán la bienvenida a la Puerta de Tanhauser.

  • lucia

    me a paracido bien tu idea.
    por cierto palabras de caramelo esta chulisimo
    leerlo si todabia no lo habeis leido.

    gonzalo eres mi escritor favorito

  • eldeyar

    ¿Os horroriza tanto como a mí el gilimegaproyecto de Las Vegas en Los Monegros? Os ofrezco este blog, estupendo y cargado de humor para sumaros a la protesta:
    monegroscultural.blogspot.com

  • eldeyar

    Acabo de releer “En la frontera”, la segunda novela de la trilogía del mismo nombre, de Cormac McCarthy. Si la primera vez la disfruté, esta vez creo que una vez más (y cuántas van ya) he leído la mejor novela de mi vida. Demostración palmaria de que la lectura cambia con el eje de visión, de que un libro nos puede gustar más o menos dependiendo del momento en el que lo leamos. Normalmente me pasa lo contrario, y muchas novelas a las que vuelvo me dejan un sabor desvaído, porque lo que sentí la primera vez no lo vuelvo a experimentar.
    No sabría decir mucho de “En la frontera”, es tan inmensa y tan mínima que las palabras se me agostan en los labios, o en los dedos. Empieza en el sur de Arizona, con un chico que se obsesiona con cazar a una loba, y cuando lo logra se identifica con ella de tal manera que cambia la dirección de toda su vida; cuando ya nada puede hacer por ella, capturada por los hombres crueles, reflejo tal vez de sí mismo, la mata por amor hacia ella. En la última página Billy llama a un perro tullido y deforme al que, de noche, ha ahuyentado. No responde, no aparece. Billy agacha la cabeza y llora. En medio, un deambular sin aparente rumbo, mil historias encadenadas. Como la del chupador de ojos, un oficial huertista que en vez de fusilar a un cautivo rebelde…

    ““Era un hombre muy corpulento, con una manos enormes y en las que tomó la cabeza del joven cautivo y se agachó como para besarlo. Pero no hubo beso. Lo agarró de la cara y a los demás pudo parecerles que en efecto se agachaba para darle un beso en cada mejilla, al estilo militar francés, pero lo que hizo en realidad ahuecando terriblemente los carrillos fue succionarle los ojos, uno detrás del otro y luego escupir y dejarlos colgando de sus cordones húmedos y raros, bamboleando sobre las mejillas del cautivo. / Y así se quedó. Su dolor era grande pero más grande era su agonía ante el descoyuntado mundo que ahora veía y que nunca volvería a ponerse recto. Tampoco tuvo coraje suficiente para tocarse los ojos. Gritó desesperado y agitó las manos al frente. No podía ver la cara de su enemigo. El arquitecto de sus tinieblas, el ladrón de su luz. Veía, sí, a sus pies, el polvo hollado de la calle. Una confusión de botas de hombre. Podía verse la boca./ (…) Trataron de ponerle los ojos en sus cuencas con una cuchara, pero nadie lo logró, y sus ojos se marchitaron como uvas en sus mejillas y el mundo fue perdiendo formas y colores y luego se desvaneció para siempre.”
    Mucho después, cuando la historia del ciego se agota, McCarthy hace una advertencia terrible:
    “Quede claro que el ogro existe. El chupador de ojos. Él, y otros como él. No han desaparecido de este mundo. Y nunca lo harán.”

  • ¡Si, existen! Como existen ogros taponadores de orejas.

    Pero también hay Gonzalos, corrientes de bienpensantes y “locos” que intentan hacer bien las cosas y… esto tranquiliza. Si no fuera por estos últimos estaríamos todos paralizados por el miedo y la impotencia.

    Atención y esperanza.

  • angel (el profundo)

    Ironman la palelicula buenisima y p’edazo de efectos especiales