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LOS CHUPADORES DE OJOS (Una conferencia en Gijón)

supermonstruos-baraja.jpgEste jueves, a las 7, participo en el ciclo de conferencias del Centro del Profesorado de Gijón “Érase una vez la escuela”, organizado en colaboración con el ayuntamiento. El ciclo cuenta este año con Manuel Rivas, Víctor Moreno, Guadalupe Jover, Gemma Lluch, Víctor Sopeña y yo mismo, que charlaremos en el salón de actos del antiguo Instituto Jovellanos. Hay 160 profesores inscritos, pero puede asistir quien quiera, y fundamentalmente quien desee profundizar un poco en la lectura en la escuela y el instituto. Hay voces mucho más importantes que la mía (todas), pero me toca asumir el papel del escritor que acude con frecuencia a los centros educativos a tratar de acercar a niños y jóvenes a la lectura. Mi charla lleva el título “Placer y dolor en la LIJ”, pero al escribirla lo he subititulado (o retitulado) así: “Los chupadores de ojos”, tomando como hilo conductor una brutal página de Cormac McCarthy, de su novela “En la frontera”. Es un texto duro, o al menos así lo creo, y nada complaciente con el panorama imperante, que asfixia la sinceridad y el riesgo en la literatura. Mi intención era colgar aquí el texto, pero ha pasado algo mucho mejor: me piden que lo mantenga así, inédito, porque el texto será parte de un libro colectivo (y con muy buenos compañeros “de reparto”) sobre el tema, la literatura en la enseñanza, que se publicará en otoño. Y como es lógico, tiene que permanecer inédito. De todos modos, si alguien tiene mucho interés, bien porque lo escuchara en el Jovellanos o bien porque no hubiera podido escucharlo, me lo puede pedir en mi correo.

  • Fisicamente me es imposible ir, así que esperaré ansiosa para poder leer lo que hayas dicho…
    saludos

  • Mereció la pejna. Gonzalo estuvo brillante. Lo enturbió el poco sentido común de la mayoría de los asistentes. Yo me pregunto, ¿y para qwué acuden?

    Gonzqalo, buen viaje por tierras de cantabras.

    Un abrazo

  • eldeyar

    Gracias, “asistente”, de todo corazón. Pero lamento tener que decir que discrepo: no estuve brillante, porque no lo soy, aunque me siento orgulloso de haber sido al menos duro: conmigo mismo, con los chupadores de ojos que hurtan a los niños y jóvenes la posibilidad de acceder a la verdadera literatura. Pero sobre todo discrepo de tu valoración de la actitud de “la mayoría de los asistentes”. Nunca, en ninguna de las charlas que he dado a adultos (lo de los niños y jóvenes es algo tan vivo que no puede compararse con nada), he sentido tanta atención, tanta empatía, y hasta tanta tensión. Desde el estrado se podía escuchar hasta el roce de una uña en una sala repleta. Y eso es todo lo que se escuchaba. Por lo que les doy las gracias, y mi compromiso de, en el futuro, ser aún más duro e inflexible en las críticas que nos afectan a todos.
    Y a ti, de nuevo, gracias, porque sé perfectamente que lo que has escrito tenía la mejor intención.

  • garufa

    La vida tiene estas cosas fantásticas, poder estar en un evento y tener una opinión diferente a los demás asistentes, porque siempre será según uno lo haya sentido.
    En este caso difiero de las dos respuestas anteriores en el primer punto.
    Si bien no has estado ‘brillante’ porque no es la palabra que utilizaría, tampoco considero la palabra ‘duro’, para mí sería directo, con las ideas muy claras sobre lo que querías transmitir, ameno y sencillo. Quizás cuando coloques el texto no lo parezca (ameno) pero en directo sí por tu forma de contarlo, dejando aflorar tus sentimientos en ello.
    Respecto a los asistentes, difiero de la respuesta anterior (un asistente). La sala llena y un silencio casi mortal durante la exposición (salvo cuando lo contado hacía reír o emocionarse a más de uno). Cierto, y supongo que a eso se referirá el otro ‘asistente’, que nada más terminar la ponencia y las preguntas una gran parte del público marchó con rapidez. Claro que teniendo en cuenta que dicho público no era sólo de Gijón, donde tuvo lugar la charla, sino de toda Asturias, es lógico que los que tenían aún un camino largo por recorrer antes de llegar a sus casas se fueran con prisa. Pero también es verdad que algunos de los presentes, entre los cuales me incluyo y creo que el anterior comentarista posiblemente también, nos hubiese gustado seguir escuchando anécdotas e ideas que nunca dejan indiferente.

    En resumen, genial y con un cierto sabor al final de… queremos más y más.

    Un abrazo.

  • Viento

    Una conferencia no es (no debería ser) otra cosa que un hilo conductor de ideas controvertidas, cuando no polémicas, en torno a un tema. Y en ese fluir de ideas, la mente de los que escuchan tiene que sentir el trallazo de la inquietud que produce en ellos lo que allí se está diciendo. Y de esa inquietud deberían saltar como chispas un buen número de preguntas, en rigor, no para hacerle al conferenciante sino para la propia reflexión, para mover y remover la quietud aplastante e indolente en la que flotamos sin darnos casi cuenta. Quien asiste a una conferencia no debería centrarse en el orador sino en su discurso, no tendría que valorar la puesta en escena, puesto que no se trata de un espectáculo, sino el calado que en él ha tenido el mensaje. No se debería ir a una conferencia en busca de respuestas sino al encuentro de preguntas. Un conferenciante, sea escritor, científico, economista etc. no es un charlatán de feria capaz de convencer al público de que lo que está vendiendo es el mejor producto del mercado, ni es un animador cultural que entretiene con su charla a un público que necesita llenar su tiempo de ocio con un buen espectáculo. No. No es un político ni un actor (que a estas alturas se me antojan términos sinónimos). No. Quien asume dar una conferencia, asume volcar en ella argumentos suficientes para poner en marcha la maquinaria del pensamiento y que ese pensamiento no sea unidireccional sino un cruce de mil caminos posibles y cuestionables.

  • Blanca

    ¿ Cuándo colgarás el texto para los que no pudimos estar en Gijón?
    Como te conozco, sé cómo estaría la sala de atenta y silenciosa.
    ¡ Felicidades por estos momentos!

  • yo tambien espero el texto de tu conferencia. Así podremos opinar.

  • Emma

    Hola a todas y todos.
    Yo, aunque vivo en Gijón, no estuve en esa conferencia mas que nada porque acabo de enterarme de que ocurrió. Es lo que pasa algunas veces, que a tu alrededor ocurren cosas muy interesantes de las que no tienes consciencia. No tengo claro qué es lo que falla: la persona que no busca información o la organización que no la difunde correctamente… esta es mi eterna reflexión…
    Tengo mucho interés de escuchar lo que dijiste ese día, y digo escuchar, porque aunque no conozca tu voz (aún, espero que algún día si me entere de tu conferencia a tiempo) al leer el texto estoy segura de que será una voz (masculina en este caso) la que me cuente cosas. Así que te pido que me envíes ese texto, así como la referencia de ese libro que compila las demás conferencias.
    Un saludo, y encantada de haberte “conocido”.
    Emma