Noticias

UN BIBLIOBÚS EN LAS TRINCHERAS

La pasada semana, en las Jornadas de Ballobar, Blanca Calvo, directora de la Biblioteca de Guadalajara, pronunció una conferencia inolvidable sobre el papel de las bibliotecas. Fueron muchos sus luminosos ejemplos, pero en mi memoria quedará ya para siempre la de Jordi Rubió, el hombre que luchó contra el escepticismo de los generales para llevar al frente, en plena guerra civil, un bibliobús.

Este que ves.

Blanca evocó las cartas de los soldados, encontradas años más tarde por los investigadores, que decían a sus familias que lo mejor que les había sucedido en la guerra era la llegada de un autobús cargado con libros, con bibliotecarias amorosamente entregadas a su tarea de repartir sueños. Puede que alguno de ellos muriera al día siguiente, con el libro aún caliente en sus pupilas.

Es cierto, allí donde la vida es más dura, es donde más necesarios son los libros. Cuando el Bubisher rueda ya por Argelia rumbo a los campamentos, no puedo dejar de soñar con las hogueras que avivarán sus libros en los corazones de los niños saharauis. Para que se sientan un poco orgullosos, como los niños de Medellín se sienten de sus Parques Biblioteca.

A veces, luchar merece la pena. Gracias, Blanca, es más fácil ser fuerte cuando otra mano se une a la nuestra. Somos muchos ya los que creemos en que mandar un bibliobús al lugar del sufrimiento es a veces más útil que lo más útil, que lo más necesario. Y gracias, Jordi, por hacer ceder el escepticismo de los generales.