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ALBACETE, UN MODELO DE LECTURA

Vengo de una larga gira llena de hallazgos y buenos momentos: Medina del Campo y su biblioteca;Ballobar y las Jornadas de Biblioteca y Lectura, donde presentamos el Bubisher y asistimos a charlas y conferencias tan brillantes y útiles como las de Ana María Machado, Blanca Calvo o Carlos Lomas; Castellón, donde pasé diez horas inolvidables con bibliotecarios de la provincia; Córdoba, donde también pude presentar el Bubisher en unas estupendas jornadas sobre el Sáhara. Y… Albacete.

De la mano organizativa de Carmen Hernández, bibliotecaria de la recién premiada Biblio de Alatoz, he recorrido buena parte de la provincia, compartiendo con bibliotecarios, profesores y monitores de clubes de lectura una semana realmente inolvidable: Paco en Ossa de Montiel, Ana en Alcalá del Júcar, Ángeles en Fuentealbilla, Agustina y Antonio en Casas de Ves y Casas Ibáñez, Nico y Rafa en Alpera, la propia Carmen en Alatoz, siempre… Y muchos nombres más que así, de memoria, en estos momentos seguro que se me escapan. Pero da igual, porque no se trata de agradecer el trato uno por uno, sino de agradecer algo mucho más importante, mucho más allá de lo puramente individual: el trabajo colectivo que hace de la provincia de Albacete una de las más activas en clubes de lectura y actividades de todo tipo.

Para entenderlo voy a poner un solo ejemplo, aunque sea injusto entre tanto y tan buen trabajo: Agustina, de Casas Ibáñez, que lleva siete clubes juveniles de lectura y alguno más de adultos, como el de Casas de Ves, en el que la reunión es… ¡semanal! Había visto ya a sus componentes en una sesión, hace cuatro o cinco años, y la verdad es que el entusiasmo no ha hecho más que aumentar. “Es el mejor día de la semana”, decía una de sus componentes. Y no sólo buen ambiente, sino una impresionante lista de lecturas, y un criterio, y una profundidad, y…

Los clubes de lectura constituyen un auténtico fenómeno social. Esta semana lo he podido comprobar, en reuniones y charlas con la sala llena, con tantos niños y jóvenes como adultos, compartiendo la palabra y la pasión por la literatura. ¿Cuál será el número de lectores en todo el país, en clubes como los de Albacete, los de Guadalajara o los Leer Juntos de Huesca y otros lugares? ¿100.000, el doble, el triple? Sería interesante saberlo, porque su práctica está revolucionando la manera de leer y está dinamizando algo imprevisible: la capacidad de pensar en libertad y en compañía, generando nuevas generaciones le lectores críticos.

Son tantas y tan emocionantes (y “tan ricas”, que diría Ricardo Gómez) las cosas que he vivido estos días que no podría contarlas todas. En muchas hemos hablado del canon, y en todas ellas la respuesta ha sido la misma: NO. No nunca, pero en todo caso no hasta que contemos con el mismo número de bibliotecas por mil habitantes que los países más desarrollados, y con los mismos medios. Hacer que a la administración le cuesten más las escasas bibliotecas hará, y si no al tiempo, que se retraiga cada vez más el impulso inversor. Son varios los alcaldes y concejales que se han acercado estos días a las charlas, y todos sabían ya de la extraordinaria vida que se desarrolla en las bibliotecas y en los clubes de lectura. Pero ¿cuántos hay que no lo saben, que no se han acercado nunca a su propia biblioteca, salvo para la foto electoral o de compromiso social?

Y es que es verdad: las bibliotecas, en provincias como Albacete al menos, están vivas. Nada que ver con los obsoletos “templos de silencio”  que aún imaginan algunos, y que les lleva a patinar inolvidablemente cuando hablan, más que de memoria de invención, de las bibliotecas del siglo XXI.

Albacete, su red de centros y sobre todo su red humana de amantes de la lectura son, al menos para mí, un ejemplo a seguir. 

  • Sole

    Tampoco creo que haya que mitificar a los clubs de lectura. He participado en alguno y me he sentido decepcionada por el exceso de dirigismo, porque parece que a todos nos tiene que gustar lo mismo y po exceso de divismo de sus conductores. Los he dejado todos y leo como siempre se ha leído y se leerá: solita, con mi butaca favorita y buena música.
    Sole.

  • Asun

    Otras personas disfrutamos enormemente de los clubs de lectura, Sole. Tu experiencia es única, y tu camino también. Pero no me quitarás nunca el placer de las reuniones, la cercanía, los diferentes puntos de vista, la deliciosa dirección de una mujer auténtica que nos lleva de la mano sin agobiarnos, sin exigirnos ninguna, ninguna, unanimidad: libres nos quiere, y libres nos sentimos. Por mí, vivan los clubs de lectura. No conozco a Gonzalo, pero me uno a su entusiasmo, sin por ello molestarme por tu manera diferente de ver las cosas.
    Asun

  • Amigo Gonzalo, me alegro infinitamente de que en mi tierra te hayan tratado bien, y principalmente, la red de bibliotecas funcione de maravilla.
    No quiero hacer una defensa porque estemos hablando mi ciudad por excelencia, pero me consta que desde hace unos años esta ciudad funciona estupendamente bien en todo lo que concierne con el mundo de la cultura y particularmente del libro.
    Nos vemos el viernes…
    Un abrazo

  • veo en los comentariosque has plubicado uno de
    solesolita.esa mujer me va a volver loco lo sien
    to por mi.-un saludo