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LO ÍNTIMO, Y “EL ALIMENTO DEL CORAZÓN”. ELIACER CANSINO Y BERNALDO BARRENA

EL CORAZÓN SIGUE LATIENDO… mientras alguien sigue escribiendo y, en el otro extremo, alguien sigue leyendo.

Hace pocos días tuve la suerte de asistir en Jerez a la conferencia que Eliacer Cansino daba en la Fundación Caballero Bonald. Conocía a un escritor, pero ahora conozco también al ser humano, y me siento parte de su equipo. Leyó fragmentos de sus libros, y en uno de ellos, de “Una habitación en Babel”, desveló lo que para mí es el misterio de la escritura. Un profesor de filosofía pregunta a sus alumnos por la diferencia entre lo privado y lo íntimo. Una alumna dice que privado es, por ejemplo, la hora a la que ha quedado con su novio. Bien, ¿y lo íntimo? Señala a un muchacho. Duda. Y en ese momento Eliacer levantó los ojos del texto para explicarnos ese misterio: él no sabía lo que iba a escribir, lo que iba a contestar el muchacho interpelado. Un segundo antes, el folio estaba tan en blanco como la propia mente del escritor. Y, de pronto, quién sabe de dónde, llegaron las palabras: “Íntimo es… las palabras que me dijo mi padre antes de morir”.

Ahora mismo he recibido el texto de Bernaldo Barrena, hijo del también profesor de filosofía y también escritor (“Viaje al mundo de Martín Llamazales”, tan imprescindible como inencontrable), que publicó antes de ayer en La Voz de Asturias. Forma parte del mismo interrrogante inacabable: nunca sabremos lo que siente el otro, salvo en los relámpagos de conciencia ajena que nos proporciona la novela. 

Alimento para el corazon

Guardemos un minuto de silencio por almas y letras. Sea esta una señal de honor y de respeto, para aquellos y aquellas que han sacrificado sueños, sufrimiento y esfuerzo, a fin de que que nosotros podamos leer en la seguridad de nuestro sillón orejero. En el tren, la biblioteca o la parada de autobús, viajan nuestros sueños de tinta. Larga vida a la literatura, no tan vieja como el mundo, pero con un gran poder.

 

Porque la palabra escrita tiene poder; el poder de sanar heridas del alma. La creación literaria es capaz de apuñalar conciencias y cambiar a las personas. Tal es la posibilidad de mutación, que muchos temen acercarse a cierto libro. Porque los libros fueron creados por conciencias, y parte de las conciencias se vuelcan en los libros, que contienen luces o sombras de su autor.

 

No importa dónde nos lleve la ciencia, o el progreso tecnológico: las palabras llegaron antes.

 

Ayer, Día del Libro, las letras deambularon por la calle. Se colaron en portales, conciencias, maletas, bolsos y mochilas. En Cataluña, se envolvieron con promesas de amor, papel de regalo y una rosa.

 

Por eso todos los días son días de libro. Días para despertar, expandir la mente y reformar nuestro pensamiento. Porque la palabra escrita, sea donde sea, es llave a la mayor ventaja del ser racional. Porque los libros nos permiten tomar las ideas y visión de un extraño y hacerlas nuestras. Porque nos permiten vivir cien mil vidas, para después desperezarnos y tomar un café. Porque vivir vale la pena, aunque sólo sea para seguir leyendo

24/04/2009 BERNALDO Barrena