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un amigo, una poesía

Tengo un amigo poeta. Vive en una casa de tejado verde, tipo palomar, cerca de donde pacen una vaca blanca y otra café, aunque a veces no están. Es lo que hay que poner, más o menos, cuando se le manda una carta a Costa Rica, donde le conocí.

Se llama Minor Arias y nació en la selva. Recita como escribe, y escribe como recita: pura vida.

Minor se casó hace poco con Marcia, y hace menos aún tuvieron una hija, María del Mar, que nació antes de tiempo. Durante estos meses la angustia inicial se ha ido convirtiendo en gozo, y sus poesías también. María del Mar es ya también el hada madrina del Sáhara, porque las poesías de Minor a su hija se confunden y amalgaman con las que nos está regalando para la campaña “A por el mar” que protagonizará el curso que viene del Bubisher en los campos de refugiados de Tinduf.

Esta es la última de sus poesías: 

Mi rosa marítima
 
He visto la rosa sagrada,
la rosa inocente
que me eleva
por encima de la vida.
 
Nada antes me llenó
de tal ternura.
 
No puedo sino contagiarme de su belleza
y tomar su aroma
como un amuleto para el día.
 
Afuera el sol es suave,
alimenta pastos y flores,
mientras mi rosa también crece.
 
No conozco los paisajes venideros,
pero ya mis ojos han visto.
 

 

                                                    

  • Ana

    Un amigo, una poesía y un mar de esperanza para el Sáhara…

  • Es increíble cómo encuentra uno por casualidad sitios como este en Internet. Felicidades. Gracias.

  • Gracias, Kuban.
    Y ya puestos, ¿por qué no nos dejas en la página de Up! la remendación de un libro, una película o un disco? ¡El que más te guste para este verano!

  • Minor Arias Uva

    Mi querido Gonzalo muchas gracias.
    Amigos y amigas que leen su página, quiero compartir este poema que escribí para Gonzalo

    Los regalos del universo

    Gonzá es un amigo gigante.

    Cuando él saca su guitarra
    y canta de memoria
    canciones de otras tierras,
    yo me quedo bien atento.

    Él también me cuenta historias,
    a veces con finales tristes
    de animales que mueren
    o de abuelitas que viajan a otras dimensiones
    y nos quedan tan solo en el pensamiento.

    Gonzá tiene un abrazo
    que es una cueva protectora.

    Y cuando me encuentra sin ánimo,
    cuando no quiero comer sopas tibias
    ni helados con gelatina,
    Gonzá se queda mirándome
    con sus ojos generosos de jaguar,
    chasquea sus dedos
    y hace aparecer mariposas amarillas.

    Gonzá, mi amigo gigante,
    tiene una barba blanca
    que todo lo ilumina.

  • Minor Arias Uva

    La imaginación ve caminos largos que se entienden
    por encima del desierto
    y llegan hasta el mar
    donde las olas escriben en la arena
    sus caminos profundos.

    No puedo sino soñar que ese grano de arena
    estalle en su propia luz e inunde
    las casas humanas,
    para que ya nadie llore forzadamente.

    El aire dice palabras
    que seres generosos esparcen
    en las rutas que siguen pájaros y mariposas.

    No estamos sólos,
    eso lo dijo el mismo desierto.

    GRACIAS GONZALO POR ESA LABOR. POR ESE SUEÑO QUE RESUENA EN NOSOTROS.

  • Viento

    Y gracias a ti, Minor, porque siempre son refrescantes las burbujas que se desprenden del corazón.