Noticias

REBELARSE Y VOLAR, O CONFORMARSE Y SESTEAR

La vida te va retando, paso a paso, día a día. Este ha sido un verano plácido para recuperarse de mucho trabajo acumulado, pero también de muchas emociones. Y de muchos retos: seguir escribiendo sin seguir escribiendo lo mismo, por ejemplo. Afrontar la escritura como el primer día, buscando, sin la red de seguridad del propio trabajo hecho. A menudo digo que peor que plagiar, y aunque no tenga castigo legal, es copiarse a sí mismo. Pero ¿hay más caminos? Claro que sí, siempre los hay: no existe el libro perfecto, ni existirá jamás. Y huir de la moda es ante todo huir de la moda propia. El invierno pasado intentamos incluso la aventura de editar para inventarnos nuestros propios escollos, y no fue posible. ¿Tragedia? No, reto. Cuando un camino se cierra, otro se abre. Inshalláh.

Nuevos libros, nuevas ideas, nuevos caminos por descubrir.

Y el Bubisher, claro: rebelarse y volar. Lo que nació de un sueño es ya una robusta realidad. Lo que nació de mentes españolas con espíritu redentor va cobrando ya su propia esencia saharaui. Memona y Daryalha, Larossi, Mohamidi, ya son nombres saharauis vinculados al Bubisher, y son quienes le van a dar su verdadero vuelo al pájaro de la buena suerte.

memona-1

Salimos seis personas pronto para allá, cada una con su cometido específico: organización, calendario, campaña, formación, biblioteconomía, arte, fotografía. Y hasta nos acompaña una productora independiente para realizar un corto con el Bubisher como hilo conductor. Excita pensar en tanto por hacer, consuela de este mundo repetitivo y cansado, extenuado: inventar la vida.

Y creer en la cultura como herramienta para cambiar la vida. El Bubisher es ante todo eso: nuestra fe en la cultura como generadora de una nueva realidad. Aprendido en el propio Sáhara, que evolucionó gracias (por ejemplo) a las generaciones de jóvenes que se formaron en los años 80 en Cuba, y que han insuflado modernidad, curiosidad, ruptura. El Bubisher aspira a ser la nueva Cuba de los Campamentos, a alentar el nacimiento de una generación de niños y jóvenes que aprendan a pensar y a ser libres, a amar sus tradiciones y amar aún más la necesidad de inventar el mundo nuevo del siglo XXI. Aprendido también en Medellín, donde (pese a lo que pesa a los escépticos), las bibliotecas y la cultura le han dado la vuelta al calcetín de la violencia y el crimen para hacer florecer a la ciudad de la mano de sus niños.

Bubisher no es sólo una palabra, es un pájaro que vuela en medio del siroco y atraviesa la hammada como un hierro al rojo, un pájaro que te está diciendo: ven a entender el desierto para comprender tu vida, ven a volar conmigo.

ninos-en-bubi

No es que necesitemos voluntarios, más bien al contrario: Luisa se las ve negras para meter en turnos coherentes y no masificados a todos los voluntarios que quieren venir este año a los campamentos. Pero hay sitio para todos: no sólo maestros y bibliotecarios, los más expertos, sino también todo aquel quiera retarse a sí mismo con la sola condición de amar a la cultura y al futuro presente de los niños.

Sé que mientras me lees piensas en tu vida, y te digo: será mejor si vuelas con nosotros, aunque allí no lo vayas a pasar bien: no hay cerveza ni terrazas, pero dormirás al raso bajo el cielo de estrellas, y por la mañana cada una de ellas estará guardada en las pupilas de los niños de las escuelas.

Perderemos nuestro tiempo, nuestras vacaciones: nuestro oro más rastrero. Escribiré menos, pero tal vez escriba mejor: perderás dinero, pero tal vez ganes coherencia, entendimiento, esperanza.

Rebelarse y volar, o conformarse y sestear. O reptar.