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DE CANADÁ A AMINETU

 

Llego de Canadá agotado por el larguísimo viaje y me encuentro con Aminetu Haidar retenida por los gobiernos marroquí y español, en clara connivencia, en el aeropuerto de Lanzarote. ¿De qué debo hablar?

Hace un par de años, la última vez que Aminetu viajó a El Aaiun para compartir la suerte de sus compatriotas, escribí este texto que alguien ha recuperado para hacerlo correr por internet:

“Una mujer sola, con sus manos desnudas y su melfa engalanada, puede más que el estado invasor y los estados cómplices, más que la cobardía española y la vesania francesa, más que el petróleo que quieren robar y que los fosfatos que ya han robado: la hidra de cien cabezas no puede nada frente a la sonrisa de Aminetu, el recuerdo sagrado de Gandhi, la protesta de las manos abiertas: caerán si la vuelven a encarcelar, y si no la encarcelan manarán rosas de sus huellas y cuando esparzan su aroma, también caerán. Rendíos: Aminetu está en El Aaiún.”

Ahora que está en Lanzarote, habría que cambiar algo: “Ríndete, Moratinos, Aminetu está en Lanzarote”.

En facebook, en la página de Sáhara-Bubisher, hay varios frentes abiertos para soludarizarse en la lucha pacífica -y pacifista- de Aminetu.

¿Y Canadá? Invitado por los ministerios españoles de educación y cultura, y por Alberta Education, he tenido la suerte de visitar ocho colegios de educación bilingüe inglés-español, dos reuniones con profesores de español en Calgary y Edmonton, y una reunión con universitarios en la Universidad de Alberta.

Muchas cosas a destacar, pequeños y preciosos detalles, y grandes líneas. Entre estas: una enseñanza mucho más abierta y relajada. No tan basada en la memorización como en la nuestra, sino en el estímulo del conocimiento. Y, por lo que he visto, de mucho mejor resultado. Segundo, buena implicación de los maestros y profesores. La reunión de la Universidad, a última hora de un viernes, fue una maravilla de asistencia y participación.

En cuanto al nivel de la enseñanza bilingüe, ya quisiéramos algo así en nuestro sistema. Sólo una vez tuve que ser traducido a una niña por un maestro. E intervenían sin cesar, desinhibidos y felices.

Una anécdota: hice un taller sobre la escritura desnuda, con el mínimo de palabras, y propuse una “novela” de once palabras que con sólo nueve es aún más inquietante. Una niña, canadiense, me respondió en un rato con otra de ocho, que firmaría Monterroso sin dudarlo:

“Reina quería matar a Rico, pero le amaba.” 

Pero en fin, a la vuelta me encuentro con nuestro inefable gobierno haciendo el trabajo sucio de Marruecos, con Aminetu Haidar, la Gandhi saharaui, sin pasaporte y en Lanzarote. En estos momentos todos nos estamos movilizando para solidarizarnos con ella y con los demás luchadores pacíficos de los territorios ocupados por Marruecos con la complicidad de España, o mejor de sus sucesivos gobiernos.

Siento tanta vergüenza como admiración por Aminetu, capaz de ofrecer su vida por su pueblo, teniendo dos hijos de corta edad. ¿Qué hacer? Una chica negra, en Canadá, alumna de la Universidad, me dijo: “Mi papá dice que las palabras son más duras que las balas”. Pues eso: escribiendo, por ejemplo, YO TAMBIÉN SOY AMINETU.aminetu