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La vida eterna y “El rayo verde”

Ha muerto Rohmer. A los 89 años. Con 36 películas en nuestras retinas y en nuestra memoria. Comencé a ver su cine a finales de los años 60, en el cine Xerea de Valencia, que sólo daba películas en versión original. Ma nuit chez Maud, La genou de Claire… Lo más notable de Rohmer era la naturalidad. Parecía que no hubiera ni cámara ni dirección, ni guión, ni planificación. Los diálogos fluían como los nuestros, como los de la gente. No había más drama que la vida, en su compleja e inabarcable riqueza. Muchas de sus películas las vi sin respirar, como se bebe la vida. El rayo verde, sus Seis Cuentos Morales.

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Cuando hace cuatro años decidí que quería hacer cine (estoy en ello, no desespero), soñaba con seguir la huella de Rohmer. Sin actores profesionales o al menos muy conocidos, en escenarios naturales, sin artificio alguno. Y sabiendo que quienes trataron de imitarle fracasaron, porque lo más sencillo suele ser lo más difícil.  Y es que Rohmer abrió una puerta luminosa a otra clase de cine.

Ha muerto durmiendo. Es decir, soñando. Es decir: como si hiciera una más de sus películas. Eternas.

  • georgina

    Resurgiendo de mis cenizas, me encuentro con la noticia de la muerte de éste singular “ser”.
    Pero mi reflexión se centra en el último párrafo que has escrito para gritar sin voz, desde lo más hondo de mis entrañas ¡Vive la vida|¡Vive tus sueños|y ¡Muere soñando|.
    Y mientras vienes y vas, agradece cada presente.
    Que la Paz sea con él y con todos vosotros.
    Un abrazo.

  • María

    Hola soy María del colegio “Tomás Alvira” me ha gustado mucho el libro de “los jigantes de la luna” tengo ganas de que vengas al colegio, ¡adios!

  • Mónica

    Hola, Gonzalo. Soy Mónica, una alumna del colegio Tomás Alvira, y quiero felicitarte por tus libros. He leído algunos y me han gustado mucho.

  • María

    Hola, me ha enantado tu visita, también gustado mucho lo que nos has contado sobre los niños de sahara, me gustaría ir ha sahara a ver sus costumbres, lo que suelen hacer…
    ¡Muchas gracias por venir me ha encantado conocerte!

  • José Luis

    Gracias Gonzalo, maestro, por tu magnífica lección (todo en el buen sentido). Personas como tú hacen que uno se sienta orgulloso de ser maestro y alumno. Tu corta estancia en el Tomás Alvira de Zaragoza ha supuesto una magnífica siembra. Espero que tú también te hayas llevado algo. Un abrazo.