Noticias

La vida eterna y “El rayo verde”

Ha muerto Rohmer. A los 89 años. Con 36 películas en nuestras retinas y en nuestra memoria. Comencé a ver su cine a finales de los años 60, en el cine Xerea de Valencia, que sólo daba películas en versión original. Ma nuit chez Maud, La genou de Claire… Lo más notable de Rohmer era la naturalidad. Parecía que no hubiera ni cámara ni dirección, ni guión, ni planificación. Los diálogos fluían como los nuestros, como los de la gente. No había más drama que la vida, en su compleja e inabarcable riqueza. Muchas de sus películas las vi sin respirar, como se bebe la vida. El rayo verde, sus Seis Cuentos Morales.

93962_md

Cuando hace cuatro años decidí que quería hacer cine (estoy en ello, no desespero), soñaba con seguir la huella de Rohmer. Sin actores profesionales o al menos muy conocidos, en escenarios naturales, sin artificio alguno. Y sabiendo que quienes trataron de imitarle fracasaron, porque lo más sencillo suele ser lo más difícil.  Y es que Rohmer abrió una puerta luminosa a otra clase de cine.

Ha muerto durmiendo. Es decir, soñando. Es decir: como si hiciera una más de sus películas. Eternas.