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RICARDO GÓMEZ, LUISA SÁNCHEZ, JAMIDA, JORDI SIERRA

Ayer, empezando la noche, saltó la buena noticia: “Mujer mirando al mar”, de Ricardo Gómez, premio Gran Angular 2010.

He tenido la suerte de leer el borrador, casi definitivo, del libro. Y es una novela preciosa, nada complaciente, más bien dura, contra el olvido. La Guerra Civil, la no menos terrible postguerra. El amor, por encima del tiempo. La curiosidad intelectual, la busca de la verdad, que nada ha tenido ni tiene que ver con la venganza. Me alegro por Ricardo, amigo de los de verdad, de los no complacientes, en el origen, mano a mano, del Bubisher. Y escritor, por encima de todo. Grande, cada vez más maduro y más dueño de su estilo.

Hace algunos años, Ricardo podía haber titulado una novela de manera parecida: “Anciano mirando el cielo”. Lo tituló de manera aún más hermosa, casi paradigmática: “El cazador de estrellas”. Se basaba en este hombre que vemos en la foto, Jamida. Un hombre de palabra, fe y magia. Un hombre del desierto. Un luchador del Sáhara como pocos. Honrado, fiel a su pueblo y a la amistad, sabio. Y no anciano, por cierto. Daba igual, porque el hombre por dentro no tiene edad, y el Jamida que conocimos juntos bajo unas taljas, hace ya unos cuantos años, encerró desde la cuna la sabiduría de la ancianidad, es decir: la humanidad. Me alegro tanto por Ricardo como (y tal vez más) porque el premio Gran Angular haya sido concedido a una novela muy alejada de los falsos conceptos de la novela juvenil, de argumento facilón concebido más para “enganchar” (terrible palabra) que para hacer avanzar.

También el premio Barco de Vapor es una buena noticia: Jordi Sierra i Fabra lo ha ganado con una novela que transcurre en el Siglo XVIII, una historia de amor posible a través de las palabras. Y Jordi dona el premio a su propia Fundación, que trabaja en Medellín, a donde nos llevó un día a Ricardo, a Alfredo, a un grupo nutrido de escritores. De aquella visita a una ciudad paradójica en la que maravillosas bibliotecas instaladas en los barrios más pobres han dicho basta a la violencia y la incultura nacieron algunas ideas sobre el Bubisher que precisamente estos días debatimos. Gracias también, Jordi.

jamida

Y ha querido la fortuna que el mismo día, la foto de Luisa Sánchez, coordinadora de voluntarios del Bubisher , fuera proclamada como Mejor Fotografía del Concurso de Fotografía Artística del Círculo Mercantil e Industrial de Vigo.

Hay días que acaban así de bien, y así de crípticos. Ricardo, Luisa, Jamida, el Bubisher, la literatura, la fotografía, la memoria, el desolvido, la paciencia, la solidaridad, la belleza y la verdad. Todo eso unido por el destino y la valoración de dos jurados distintos que premiaban, en el fondo, la misma mirada. Una, a través de la pluma, otra a través del objetivo.

Días que acaban así llaman a otros que empiecen con fuerza, sin desesperanza.