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CAPTUS, DE NUEVO. AHORA EN VEGADEO

Lo más pequeño, lo más inútil.

Cuando el tiempo erosiona la pradera solo quedan los corazones sólidos como mojones de la carrera del tiempo. Así los Captus, la síntesis de las palabras cactus y captura que durante más de treinta años llevó a cabo, con paciencia contemplativa, José Trenor en Las Torres de Donlebún . Él mismo fue un cactus, espinas alrededor de la ternura. Y él mismo se convirtió en Captus, a medida que fue capturando con su obra y su aura el antiguo patio de armas, indiferente –y hasta divertido- ante el hundimiento de sus muros.

Nadie sabrá ya nunca si en su silencioso quehacer era consciente de la trascendencia artística de su obra. Para él, seguramente, no era más que humilde reflexión sobre la paradoja de los objetos, que en sus manos cobraban su verdadero sentido, lejos de la vulgar utilidad para la que fueron construidos. El triunfo de la naturaleza, que todo lo devuelve a su seno, antes o después. Había grabado en una piedra, a cien metros de Las Torres, esta frase: “La tierra es una madre que nunca muere”. Y que vuelve, antes o después, a por lo que fue suyo. Ahora que el moho ha ahogado la última raíz de su familia bajo los cimientos de la casa de sus antepasados, es una hermosa paradoja que de tantos almirantes y señores no quede más que el reflejo, captado por un objetivo, de estos asombrosos Captus.

Nos lo temimos, hace diez o doce años, y por suerte Pablo Amargo llegó a tiempo para dar forma a nuestro deseo de salvar al menos este testimonio. Los Captus reales, tras la muerte de José Trenor, agonizaron, murieron por falta de riego y cariño. Nada, salvo esta colección de fotografías, queda ya de ellos.

Captus es una mirada, sí, la de Pablo Amargo y la nuestra, a través del objetivo de Alejandro Braña. Una mirada desnuda y austera, sin referentes, sin búsqueda de lo bonito ni de lo circense.  Captus es la demostración de que muchas veces lo más pequeño, lo más inútil, es lo único que merece la pena, lo único que vence al tiempo.

Tina Blanco y Gonzalo Moure

Si queréis visitar la exposición, estará el 11 y el 12 en el recinto ferial de Vegadeo, y del 14 al 28 de septiembre, en la sala de exposiciones de la Casa de Cultura de Vegadeo.

El domingo, a las 12,30, habrá una charla sobre Captus en la Sala Polivalente del Parque Ferial. Nos encantaría encontrarnos con vosotros.

  • Hace apenas un par de semanas pasé por allí y da pena ver como está todo. De aquel paraíso artístico no queda nada. Todo está arrasado. Un verdadera pena.

    Un fuerte abrazo desde mi exilio en Madrid.

  • Un abrazo para vosotros, Enrique. Me hubiera encantado contar contigo, como siempre.

  • Patricia

    ¡Qué bonito Gonzalo! Agridulce pero lo describes tan poéticamente que da gusto leerlo. Cuántos recuerdos! Aunque sólo queden los esqueletos de los captus, seguirán dando vida a la tierra que, como bien dices es madre que nunca muere.

  • Captus es nada más que el resto del naufragio. Pero algo. De lo que fuimos, Pat, de lo que fue Figueras para todos nosotros. Te aseguro que en parte es duro seguir viviendo aquí. Pero hay mucha gente que sigue queriendo al tío, y admirando su trabajo. Y, por otra parte, es la mejor tierra del mundo. Desde mi nueva ventana vivo sobre la Ría, y eso es impagable. Ahora deseo que la casa se convierta en hotel, para, por fin, dormir en la que también fue mi casa, con todos mis (nuestros) queridos fantasmas. Llevaré una grabadora, por si acaso…
    Un beso para todos, por ahí…

  • Patricia

    ¿En serio va a ser hotel? Todos mis hijos quieren conocerlo, al menos, tendrán la ilusión de poder conocer la casa de sus antepasados. Me alegra, y no me extraña, que muchos lo recuerden al tío con cariño. Estoy esperando alguna foto de tu vista a la ría y de tu casa!! Un abrazo