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S DE SUECIA, S DE SOLIDARIOS

Vengo de Suecia. Torturado por las compañías aéreas, pero feliz por lo encontrado y lo vivido. Paradójicamente viajé no hace mucho a Túnez y no encontré nada allí, porque la dictadura consentida (y bendecida) por Europa no deja que entre siquiera un libro por la frontera/censura. Pero aquel viaje me llevó a este, y aquí sí, en la primera penumbra del otoño escandinavo, he visto luz, mucha luz. Y eso que las elecciones no auguran un futuro inmediato demasiado halagüeño para la solidaridad. Pero será algo pasajero, porque Suecia es inmensamente rica en cultura, en generosidad, en calor humano. Leía en el avión la magnífica historia de Mónica Zak, “La hija del puma”, en la que se cuenta la contribución de suecos casi anónimos a la redención de Guatemala en los años 80, cuando aldeas enteras eran aniquiladas por los soldados por el simple hecho de aprender a leer. Una ayuda en la que Mónica siguió colaborando hasta hoy. Un gran personaje, a pesar de su apariencia frágil: de aquí para allá, hoy en Göteborg, dentro de poco en Kurdistán, siempre en Centroamérica, la primavera que viene en Smara, con el Bubisher. Periodista, escritora de “escrivivencias”, autora de “Hadara, el niño avestruz”, que leeremos en castellano la próxima primavera en Anaya. Hemos compartido estos días muchas cosas: en Estocolmo, la preciosa actuación de Silvia y Mónica en el Cervantes. Y en Göteborg una feria del libro que me ha emocionado. Una feria dedicada a África: “África tiene la palabra”. Y un formato participativo, comunicativo, casi frenético. Los expositores van a vender sus libros, cómo no, pero cada pequeño espacio está ocupado por un pequeño foro en el que ininterrumpidamente unos y otros hablan de libros, de experiencias, de bibliobuses, de países que buscan en la cultura la semilla de la libertad. En uno de esos foros, Rabab Amidane. Encarcelada en su patria, el Sáhara, torturada, con su hermano El Uali encarcelado. Ahora vive en Suecia gracias a la solidaridad, y emociona escuchar de sus labios la historia de su pueblo, tanto como llena de esperanza su fe en su gente, su fe en el futuro. El Bubisher estuvo en Göteborg, y hablé para la gente, ayudado por Mónica y por Lena, la directora de la revista Västsahara, de lo que soñamos y de lo que hacemos, de lo que seguimos soñando y de lo que haremos. Juntos, además, porque el futuro es siempre la consecuencia de un paso bien dado.

Conocí también a Eva Alander, traductora de Palabras de Caramelo, “Karamellens ord”, editado por Topal, Es la primera vez que hablo con alguien que ha traducido uno de mis textos, y es algo inolvidable. Dos corazones que han latido juntos, y que se estremecen pensando que los niños de los renos, los de Laponia, leen estos días la historia de la amistad de un niño con un camello.

Me olvido de muchas cosas, porque a veces cinco días son un año de vida. Pero ni me olvido ni me olvidaré de Suecia, donde la gente no usa cortinas ni contraventanas, donde cruzarse con cualquiera en la calle es una mirada franca a los ojos y una sonrisa, donde el frío del aire es derrotado cada día por el calor de los corazones. No sé si volveré, pero estaré siempre.

  • Begoña

    Emocionante la forma en que lo has contado, como siempre y me apunto una frase “El futuro es la consecuencia de un paso bien dado”, me encanta lo que transmite. Y ese “No sé si volveré pero estaré siempre” más de lo mismo.
    Buen día.

  • Conozco de señora Zak muchos annos y estuve en la charla de ustedes en Gotemburgo. Fue muy buena noticia saber de su proyecto en Sáhara Oeste así como escuchar a los dos modo como escriben, ¡viendo la vida! Es verdad que ustedes son recreadores, eso nos gustó a todos mucho. Johanna.

  • Astrid

    Según escribes, Suecia se me antoja igual que Noruega, llena de solidaridad. A pesar del resultado de las elecciones, no pierdo la esperanza y la fe, porque es lo último que se pierde.
    No supe que estarías tan cerca de mí, sino, me habría acercado a verte. Pero estás siempre conmigo, siempre.