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SKY POTATO

Nunca he hecho esto en la web. Colgar un comentario o una crítica positiva de un libro propio me parece patético. Pero lo voy a hacer una vez, porque lo que dice un chico (Héctor F. Sánchez en la página http://eltiramilla.com/el-alimento-de-los-dioses-de-gonzalo-moure/), me ayuda a reivindicar la reedición de uno de mis primeros libros, “El alimento de los dioses”. En efecto, fue descatalogado por Bruño hace ya casi diez años. La edición fue del inolvidable Miguel Ángel Diéguez, un editor como pocos que ya nos dejó, y que supongo que estará comiendo “Sky potato” y disfrutando de la literatura de los ángeles. Así quise titularla, Sky potato, en su día. Pero no fue posible por el anglicismo, mientras que “La patata del cielo” quedaba un poco pedestre. Entre Miguel Ángel y yo, casi a última hora, le pusimos el título con el que fue publicada. Solo un par de meses más tarde supimos que ya H.G. Wells había publicado una novela con el mismo título, y que incluso hay una película que también se llama así.

Publico la opinión de Héctor (gracias) con la esperanza de que algún editor se anime. Es verdad, salió fuera de modas, cuando este género literario estaba en horas (o décadas) bajas. Ahora, hasta podría ser considerado “oportuno”, lo que tampoco me gustaría demasiado. Pero quién sabe lo que sucede cuando se arroja una botella al agua.

La novela surgió de una discusión en la cocina (debía de ser el año 1990) con el músico y biólogo (y polemista) Antonio Resines: ¿qué pasaría en el mundo si apareciera un alimento perfecto? Antonio dibujó un panorama idílico. Yo opté por la opinión contraria. Y de la cocina salió mi promesa de novelar mi visión del mundo. Fue antes de las pateras, antes de que creciera la sensación de que se está armando un mundo occidental encastillado. Mucho antes de que el parlamento europeo debatiera la posibilidad de negar derechos laborales a los inmigrantes, de que el parlamento francés aprobara una ley por la que un ciudadano puede pasar cinco años en la cárcel por acoger en su casa a un inmigrante ilegal. Pero en fin, a “Sky potato” le di un final abierto a la esperanza: volver a empezar.

Esta es la reseña de Héctor. ¿Hay algún editor por ahí?

Libro independiente
Rama: distópica
Ficha de autor
Estado: Descatalogado.
Primera y última edición: Bruño, abril-diciembre 1996
Valoración: 4 sobre 5

Belatrix y Berenice –gemelas in vitro- realizan junto a su padre el mayor descubrimiento del siglo XXI: una patata que posee todos los nutrientes necesarios para la vida y que se puede cultivar prácticamente en cualquier sitio. ¡Genial!, podemos pensar, así se acabará el hambre en el mundo. Pues bien, trescientos años después conocemos a Skiopul, un joven de 14 años que trata de sobrevivir en las ruinas de un lugar llamado Ciudad, donde la escasez es la norma y hordas humanas rapiñan todo lo que pueden. ¿La única ventaja del chaval? Que sabe leer, y gracias a eso descubrirá en unos cuadernos la causa de su desgracia: la ambición de unos pocos que envenenaron el alimento milagroso y sumieron el planeta en el caos total. Acompañado de Saba, una avispada chica de su edad, viajará por medio mundo para conocerse a sí mismo y asistir en primera fila al escenario de las maravillas y atrocidades de las que es capaz el hombre. Motivados por el sueño de la esperanza, los dos son la viva muestra de que, como dice el propio Skiopul “la Historia siempre parece morir, pero, en realidad, siempre está naciendo”.

Esta novela es una de aquellas que se disfruta más tras cada relectura, que llama a tu conciencia para que reflexiones sobre lo que sucede a tu alrededor. Muy a mi pesar, se encuentra descatalogada desde hace más de diez años, que fue más o menos cuando la leí por vez primera. Gonzalo Moure sabe cómo entrelazar diversos momentos en el tiempo sin perder el hilo, dotando así a la trama de una solidez y coherencia muy atractivas. A pesar del desolador panorama al que asiste el lector, que contempla un retroceso mundial, el retrato de las vivencias de los protagonistas es ágil y mucho más optimista de lo que pueda parecer en un principio. Y este es otro aspecto muy efectivo, los personajes; las diferentes experiencias por las que pasan todos ellos reflejan perfectamente sus personalidades, cuyos matices y grises pueden conocerse sin necesidad de demasiados detalles. Pero hay un rasgo todavía más interesante que forma parte del propio mensaje de esta breve novela, y es el conocimiento de que a pesar de estar viviendo en épocas diferentes, los sueños y miedos de Brunn, Balath –dos cazadores de Próximo Oriente-, Skiopul, Saba y el resto de figurantes son muy similares. Además, un verbo ágil y sencillo nos transporta por el mundo de El alimento de los dioses sin centrarse demasiado en lo dramático, aunque posee cierto tono melancólico.

Considero esta obra un excelente ejemplo de narrativa sin ambiciones de estilo que debería rescatarse para el disfrute de todos. Aún más, visto desde el punto de vista comercial, nos encontramos ante una distopía, un género muy atractivo y exitoso en la actualidad: ojalá este factor sirva de aliciente para que la vuelvan a publicar. Tiramillote, si tienes un ejemplar considérate afortunado, pues posees una novela apasionante, aunque sin duda eso ya lo sabrás.

  • ¡Hola! No hay de qué, si algo es bueno, lo es y sin excusas 😉 Sólo espero que ayude a su reedición a no mucho tardar, pues me parece que andamos escasos de este tipo de libros. Me siento muy halagado por que se haya hecho eco de la reseña, y se lo agradezco en mi nombre y el de mis compañeros de “El Tiramilla”, un placer leerle.

  • Es que para mí ha sido una sorpresa… ¡un libro tan antiguo ya, tan enterrado! Leyendo lo que decías, me preguntaba si tenías o no razón. Y en fin, merece la pena intentarlo. La vida es así, está tejida por pequeños azares. Lo que está claro es que un día tendremos que charlar unas cervezas y beber unos libros…