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LA LÍNEA DEL MIEDO

Rábago, El Roto, analiza como nadie. Invita a la reflexión. Sacude la pereza. Hoy nos dice en su implacable viñeta diaria que la quietud no es paz social, ni siquiera conformismo. Es, palabra de El Roto, pánico al futuro.

Hay quien dice que la crisis ha sido inventada por los más poderosos (que se siguen haciendo más y más ricos en medio de ella) para poder recortar así sueldos y derechos dura y largamente conquistados. Inventada o no, la crisis ha paralizado en nuestro país (y en todo occidente) la capacidad de protesta, la natural rebeldía de los jóvenes y los trabajadores. Y no es para menos, porque los que antes del tsunami de la crisis se quejaban por mileuristas ahora suspiran por el quinientoseurismo, por el cualquiereurismo. Sálvese quién pueda. Dónde está ya la solidaridad, la respuesta de los compañeros ante el despido o el maltrato laboral. Y en la Universidad se vive la incertidumbre más absoluta con respecto al futuro. Y en las entrevistas de trabajo se ocultan los títulos y masters que antes se exhibían, porque a mejor cualificación menos posibilidades de encontrar un contrato-basura.

Todos miramos ahora hacia Túnez. Estuve allí hace algunos meses. En sus calles se vivía otro miedo, se palpaba otro silencio: no por los efectos de la crisis (la renta es allí mejor que en Argelia, mucho mejor que en Marruecos), ni especialmente por la incultura, porque sus índices de alfabetización duplican los de Marruecos. No, el miedo allí era fruto de la censura y la represión, expresiones básicas de toda dictadura. Quise enviar allí algunos libros infantiles, pero no pasaron la censura de la frontera. Y, de pronto, en Túnez el miedo saltó por los aires. Ahora, los dictadores se palpan la ropa, saben que son vulnerables, intuyen su propia caída y sacan sus millones sucios a través de las manos dóciles de sus servidores. Nadie pudo prever dos semanas antes que Túnez fuera hoy lo que es. Como nadie pudo prever en su día la caída del Muro de Berlín. Como nadie parece prever hoy el fin de la ocupación marroquí en el Sáhara Occidental. Así caen las dictaduras crueles.

¿Y la nuestra, el fruto viscoso de la crisis? Lo advierte El Roto, sí: es pánico al futuro. Así que cuando el presente alcance al futuro, cuando se haga carne esa terrible hipótesis, se cruzará la Línea del Miedo. En el antiguo Sáhara solo cruzaban esa línea (Jat el Jauf) las tribus guerreras, los Ulad Delim. Tal vez haya que esperar a esa vanguardia que hoy duerme impotente en nuestras ciudades, mascullando sus quejas (como yo mismo) aquí, en la red. Pero, ¿y después? ¿Cuántos y con qué intensidad les seguirán, les seguiremos? El futuro no habla. Pero podemos soñarlo.