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Al sur del centro. Maratón del cuento en Quito, maratón de corazones.

Al sur del centro

(un congreso de almas)

Sé muy bien lo que son los congresos de escritores. O lo que suelen ser. Por eso no hablo mucho de ellos, porque lo sé. Porque no acostumbran a ser sino una acumulación de conferencias sesudas y (muchas veces, no siempre) aburridas, a mayor gloria de uno mismo, y unas sesiones llenas de talleres en los que se suele uno arrepentir de no haber ido al otro, cosa que también les pasa muchas veces a los del otro. Y no son así por voluntad de sus organizadores, sino porque cuando se trata de escritores, el Yo vence casi siempre al Nosotros, porque la presencia de gente silenciosa que nos escucha reverentemente inflama las glándulas vanidosas y las secreciones de “egotina” en ingentes cantidades. Pobre público.

Y por eso es más extraño que necesite tanto hablar del congreso del que vengo, en Quito, Ecuador. Ha sido organizado por Girándula, sección ecuatoriana del IBBY y la Academia Ecuatoriana de LIJ, bajo la coordinación de Leonor Bravo, y contó con la participación de ocho escritores locales y veintidós internacionales, la mayoría latinoamericanos, y unos pocos de Italia, Polonia y España. Y con gran asistencia (crítica y activa) de docentes, tanto indígenas campesinos como de urbanos.

Y necesito hablar de él porque no ha sido un congreso al uso. Se nos había pedido a los veintidós que trazáramos un mapa de nuestra escritura, pretextos. No había talleres, nos teníamos que escuchar todos a todos, nos teníamos que presentar unos a otros. Aún no sé si fue un “diabólico” plan de Leonor Bravo, o si los dioses quisieron que así fuera. Pero fue. Y fue un pequeño milagro, porque como alguno de nosotros dijo en la presentación de la exposición de la propia Leonor, fascinados ya con lo que estábamos escuchando, con lo que estábamos viendo en el interior de cada colega, con lo que nos estaba sirviendo para vernos a nosotros mismos, aquel era un congreso de almas, y no de nombres, una reunión de Nosotros, no una reunión de Yoes.

Una de las participantes, la polaca “lorquiana” Zofia Beszczyńska escribía en uno de sus poemas:
“El pez se esconde en el agua corriente/ la hormiga en la arena caliente/ el castaño bajo la piel espinosa/ el pajarito entre las hojas/ la manzana en el manzanal acaso/ o en la manzanilla./ Dónde puedo yo esconderme/ ¡No lo sé todavía!”
Seguramente lo descubrió en las largas sesiones de desnudos literarios: en el sur de Nosotros, en cada una de nuestras conciencias individuales, unidas por lazos invisibles desde antes de encontrarnos por primera vez en Quito. Lazos que ahora son más fuertes, porque nos conocemos, porque nos sabemos, porque nos hemos visto sin el insoportable disfraz de la fatuidad, del que tan difícil nos suele ser (al menos me es) despojarnos.

En Quito, en el primer sur del ecuador, hemos sido, durante unos días al menos, felices y un poco inconscientes, porque sin saberlo previamente, nos conocimos en los otros, nos reconocimos a nosotros mismos. Qué caminos tan parecidos, la abuela de Care Santos, nuestras madres, nuestros abuelos que pacientemente sembraban en nuestros corazones los cuentos que luego se volvieron frutos propios.

Y por eso, en el colofón del congreso, todos nos fuimos al maravilloso centro cultural de Itchimbía a compartir lo que habíamos aprendido con los niños de Quito. El maratón del cuento, en el que cada uno de nosotros contó cuentos ante un auditorio repleto y entregado al milagro de las historias que, lo sabíamos, ahora lo sabemos mucho mejor, no son de nadie y son de todos. Los creemos crear, pero en realidad los recogemos en las pupilas de los niños, en los caminos, en los nevados y en los desiertos. Nunca había estado tan preparado, creo que nunca habíamos estado tan preparados para entenderlo. Escuchaba a Ana Lavatelli, nada menos que premio Andersen, en el interior del Book Bus, contando su cuento del Cañón que no quería la guerra, miraba a los rostros de los niños ecuatorianos, y sabía que su cuento era también el de cada uno de los corazones que escuchaban. Y el mío.

Hubo más, claro, mucho más. Charlas, un desmayo en el Centro del Mundo que se convirtió en un momento de ternura infinita, fotos inolvidables, estupefacción al saber que en Estados Unidos están poco menos que prohibidos los cuentos con beso, eso ya lo sabíamos, pero también ¡Los cuentos de casas con piscina! Y de uno de nosotros, el venezolano Fanuel Henán, estudioso de la LIJ que nos reunía, ha nacido la divertida e indignada idea de escribir entre todos una antología de cuentos… De casas con piscina.
Y la idea de rememorar en Latinoamérica aquel ya lejano “Manifiesto contra la invisibilidad de la LIJ”, al constatar que lo que para docentes y niños ha sido un acontecimiento precioso y fértil, es casi indiferente para a la sociedad, o al menos para sus medios informativos, siempre pendientes de los nombres famosos tanto como ausentes de la cocina de los futuros lectores.

Muchos de los conmilitones, por si fuera poco, estamos implicados en proyectos para llevar la lectura allí donde no hay libros: en Bolivia, en Perú, en Argentina, en Cuba, en el Sahara, en Ecuador, en la Patagonia (con un recuerdo muy emocionado por Lelia Martínez), en toda la América del sur, sufriente y pujante. Y como tales, pensamos también en lograr un congreso de biblioteca móviles de habla española, para intercambiar experiencias y estrategias, para no dejar de soñar que un mundo que lea será un mundo mejor, más justo, más libre, más cerca de la belleza y la verdad.

Gracias, Leonor bravo, gracias, Ana Carlota González de Soria por tu cariño, gracias Gaby Vallejo, Juanita Neira, Francisco Delgado, Liset Lantigua, Edgar Allan García, Soledad Córdova, Alicia Barberis, Liliana Bodoc, Marina Colsanti, Estela Socías, ¡Alga Marina Elizagaray!, Irene Vasco, Francisco Hinojosa, Care Santos, Enrique Pérez Díaz, Mónica Brozon, Ana Lavatelli, Javier Arévalo, Zofia Beszczyńska, Fanuel Henán, Laura Antillano, Magdalena Helguera, Edna Iturralde, gracias también a Valeria, a Mary, a Camila por sus fotos, a Camiluna por tus abrazos, a Nata-Libertad por tu corazón, a Lelia por su memoria, a todos por vuestra emoción tan limpia, por dejarme aprender donde está el ecuador que nos hace iguales, el sur que nos convierte en nosotros.

  • maravillosas palabras, gracias por hablar tan bien de mi hermoso país, de su gente, de Girándula. Un fuerte abrazo desde la mitad del mundo.

  • Querido Gonzalo,

    Me senti muy conmovida al leer tus letras, eres de verdad un hombre excepcional y un alma libre e increiblemente sensible!
    Gracias por haber dedicado tu tiempo a este pais y gracias tambien por haber compartido ideas con nosotros los del Book Bus “El autobus del Libro”. Para mi fue un gusto poder contarte un poquito de nosotros y fue un honor haber podido recibir tus ideas para que nuestro proyecto en el Ecuador siga creciendo y podamos seguir alimentando la imaginacion de nuestros pequenos a traves de la lectura de coloridos cuentos. Espero poder compartir nuevamente contigo en este sueno que es el “Encuentro de bibliotecas moviles”

    Un abrazo desde la Mitad del Mundo!

    Paulina Vivanco
    Fundacion Ecuador Tierra Viva
    Proyecto The Book Bus “El Autobus del Libro”

  • Viento

    Ahora sé que aún me falta algo por hacer y mucho que aprender. También sé, después de leer artículo y comentarios, que se pueden compartir los mundos (los de dentro y los de fuera), las ideas, el esfuerzo y la esperanza. Siempre he sabido que existe gente excepcional, pero cuando la encuentras, algo muy especial se pone en marcha.
    A todos, gracias.

  • Leonor Bravo

    Queridísimo Gonzalo

    No sabes cómo me he emocionado al leer esto. El encuentro fue obra de los duendes, las hadas y los monstruos que pueblan nuestros sueños. ¿Recuerdas que dije que estábamos invitados a la sala de Andersen? Para conocernos, escucharnos, leernos y crecer. Solo para eso, por suerte. Por lo menos nosotros, yo, crecimos mucho en el contacto con ustedes, tan lejanos antes, tan cercanos ahora. Tan papel y letras antes y ahora ojos brillantes, calor de abrazos, voz leyendo vida y cuentos.
    Gracias a ti amigo escritor, nos dejaste mucho.

  • eldeyar

    Lo más hermoso, y te lo digo a ti, Leonor, que hiciste posible el encuentro (tengo tus Mandalas en mi biblioteca, concentrando pensamientos), y os lo digo a todos, es lo emocionante que es para un escritor (mal entendido siempre como ser solitario) afianzar la idea de que en realidad podemos pertenecer a un equipo, a un Nosotros. Los hay de otros equipos, claro, pero el mío es el que se reunió en Quito, y al que pertenecen muchos más que también conozco. Esa idea de diversidad de escrituras pero identidad de corazón, de sinceridad y de actitud, es clave para mí, para seguir adelante sin vanidades ni desfallecimientos. Ahora solo nos falta lograr la fuerza necesaria para hacer posible ese encuentro de bibliotecas móviles de todo el mundo hispanoamericano. De momento, lo decimos. Alguien tendrá que poner la primera energía para pasar al “hacemos”.
    Gonzalo.

  • En realidad no necesitaba de este texto cargado de emoción y sabiduría entrañable para saber que durante el encuentro había descendido sobre nosotros un ángel plenamente humano, un humano angélico en más de un sentido. Te abrazo desde mi corazón, Gonzalo, y espero volver a verte más tamprano que tarde.

  • eldeyar

    Qué emoción leerte, Edgar. Un abrazo enorme, tan enorme como tú.

  • Sabía que me estaba perdiendo un gran encuentro pero no pude hacer nada al respecto. Soy más librera que escritora, mi librería Rayuela me demanda mucho tiempo y en ocasiones, como esta, me juega una mala pasada, y no me da tiempo para asistir a encuentros maravillosos como el que ustedes compartieron en Quito. Ojalá algún día Rayuela camine sola y yo pueda escribir, escribir, escribir y ser parte de espacios tan maravillosos como este.

    Gracias Gonzalo por tus palabras, han hecho que se me instale la nostalgia y ojalá sirva para robarle tiempo al tiempo y hacer lo que quiero, y no lo que debo…

    Abrazos,

    Mónica Varea

  • Leonor Bravo

    Gonzalo ¿te parece si retomamos el Manifiesto contra la invisibilidad de la LIJ? Creo que la reunión de Quito hace posible que consigamos muchas firmas y que lo difundamos en muchos sitios. Yo me comprometo a divulgarlo.
    Un abrazo, Leonor

  • eldeyar

    A mí me parece perfecto, Leonor. Edgar hizo el borrador, tomando ideas de unos y otros, por mi parte, lo difundiré y buscaré firmas si por fin lo echamos adelante!
    Un abrazo más!

  • Gracias a ti por tus historias de pianistas, de monedas afinadas, de cuentos que se leen en la cama, de viajes por mares de arena… nunca voy a olvidarte. Mil abrazos, y besos con distintas maneras de darse…

  • Gracias Gonzalo, por regalarnos el cuento de nuestras vivencias en Quito, gracias por tus palabras vibrantes que nos restituyen todas las energias positivas que se unieron allì, con pasion sincera y profunda,justamente en la Mitad del Mundo.

  • Querido Gonzalo, estoy con la emoción latiendo en mi pecho y en mis ojos. Tus palabras dicen con tanta belleza lo que sentimos todos, que son conmovedoras. Esa certeza, como bien decís, de que los lazos invisibles que nos unían antes, son ahora más tangibles, más ciertos, nos hace sentir dentro de en un cálido abrazo que perdura. Los extraño a todos, pero después de este encuentro, definitivamente, me siento menos sola. ¡Gracias! Ya nos volveremos encontrar aquí o allá, en la mirada de los niños del desierto o de las islas de Argentina. Un abrazo fuerte y todo mi cariño, Alicia

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