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REIVINDICACION DE SANCHO PARDO DE DONLEBÚN

La Fundación Ría del Eo me invitó a pronunciar una conferencia en Castropol el pasado sábado, para dar a conocer a Sancho Pardo de Donlebún, Almirante de la Mar Océana, que “mató de melancolía al piirata Francis Drake” en aguas de Puerto Rico hace más de cuatro siglos. Una figura casi ignorada, a pesar de la importancia de aquella batalla, que queda injustamente difuminada en la historia. Pero más sorprendente es que en su propia tierra pequeña, Donlebún, no tenga no ya un monumento como los muchos que tiene Drake en Inglaterra, sino al menos una calle, una placa, un roble con su nombre…
Sobre Pardo de Donlebún y Drake escribí hace diez años la novela, “Yo que maté de melancolía al pirata Francis Drake”, y ahora hice esta reflexión, desde la fascinación, la curiosidad, y también la melancolía… del olvido.
Fue una tarde intensa y emocionada, y también tensa, porque el linaje ha muerto por cuatro euros, enterrado, malbaratado, y los responsables estaban presentes en la Casa de Cultura de Castropol. Sentí ser duro, me dolió, pero la verdad, por amarga que pueda resultar, es inocultable, es simplemente la verdad. Nadie entre los descendientes de Sancho Pardo puede echar en cara la venta a quien legalmente podía hacerla, pero sí no haber tenido la oportunidad de optar a la compra de todo el legado arquitectónico y familiar, o a parte. O al menos a recuperar cartas familiares, fotografías de la infancia, algún pequeño recuerdo.
Pero nada de eso importa ya a nadie, salvo a los interesados, y no es más que una pequeña nota, casi a pie de página, del verdadero sentido de la reflexión: la asombrosa aventura de un almirante que supo hacer caer en la trampa al más brillante pirata que ha dado la historia. Podéis leer el documento completo en este PDF.

.SANCHO PARDO DE DONLEBÚN Y LA MELANCOLÍA DEL OLVIDO

  • cecilia martín trenor

    NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER.
    “En la actualidad se sabe que el cisne no canta ni cuando está próxima su muerte ni nunca. Pero antiguamente existía la leyenda de que esta ave, tan cantada por los poetas, emitía el más melodioso de los cantos como premonición de su propia muerte. Plinio y todos los sabios posteriores clamaron que se trataba de un error, de una mentira.” Parece que algunos poetas, alejados de la realidad o cegados por otros resplandores, se han confundido de ave…”el ave Fénix, es un ave mitológica del tamaño de un águila*, de plumaje rojo, anaranjado y amarillo incandescente, de fuerte pico y garras. Se trataba de un ave fabulosa que se consumía por acción del fuego cada 500 años**, para luego resurgir de sus cenizas”. “Símbolo de supervivencia e inmortalidad, representa el renacimiento físico y espiritual” frente a la destrucción y la ruina. * águila entre gules y oro…** años 1500… (¿Casual o causal?) “Según el mito, poseía varios dones, como la virtud de que sus lágrimas fueran curativas”…¿CURARÁN ÉSTAS ALGÚN DÍA TANTAS CEGUERAS?

    Las primeras palabras que me llegaron de tu charla, referentes al “canto del cisne de una estirpe”, me desconcertaron. De ahí que desde mi perspectiva contrapusiera estos mitos. Pero cuando las he leido, una a una, escritas tan concienzudamente, y luego, de nuevo machacadas con esos desdichados comentarios, me producen una enorme tristeza y un profundo rechazo. A mí también me duele lo que voy a decir, es simplemente mi verdad, no imaginada, sí vivida y sentida, porque la verdad con mayúsculas se escribe sola. Me duele la incomprensión, la injusticia, el abandono en los momentos difíciles, el no quererse enterar o el enterarte de lo que quieres, los oídos sordos o los demasiado abiertos, los juicios paralelos, los que ejercen de juez, fiscal y verdugo a un tiempo. Aquí no hay más culpables que los que siembran la duda y los que se creen la verdad de tantas mentiras.
    Para reivindicar a un antepasado no hace falta matar a sus descendientes, ni para ensalzar una figura, afrentar o insultar a nadie. Pero no hay justificación posible para “matar a un muerto”, máxime si éste forma parte de tu vida, tu trayectoria, y de tu ser. Cuando quieres a una persona, lo que ha dispuesto en vida, guste o no, se respeta, máxime si su voluntad no es un capricho, y sus motivos tenían un fundamento, no la “métódica desconstrucción de las casas…”. No puedo entender tus palabras. Que la impotencia ante la ruina le venciera no es lo mismo que él la buscara. Las estirpes no son piedras, losas o cristal, son el reconocimiento a lo vivido, el respeto a las voluntades, el agradecimiento a lo aprendido y, sobre todo, además de los genes, el amor transmitido. Sin embargo, no sólo se puso una losa sino miles…y todos sabemos la historia, los arreglos oficiales se quedaron a mitad de camino y las vigas cedieron ante el peso del tejado. Hubo una obra bien hecha, la del techo de la Torre, donde sí cambiaron la vigas, y con cuánto gozo el tío nos la enseñaba!
    Yo no echo de menos las cuatro paredes de una casa. Una casa se construye y destruye y se vuelve a construir. Echo de menos a sus muertos, mis muertos, que ya no puedo resucitar. Ellos, sin embargo, no querían que esas cuatro paredes se cayesen, y dispusieron lo que creyeron más conveniente para conservarlas.
    Todos sabemos que era imposible rehabilitar la casa sin venderla. Y todos sabíamos que se vendía, de hecho hubo varios postores por todos conocidos. Y no puede haber opción de compra sin oferta alguna.
    Y también todos sabemos que hace 500 años ya hubo una compraventa. Ni se borró la historia ni se perdió un linaje. Los linajes no se compran ni se venden, se llevan dentro, se sienten y en todo caso se merecen.
    Pero a mí no me ocupan los fantasmas del pasado, que ya son historia, me preocupa el presente, los que me rodean y los que lo han compartido conmigo que, aunque muertos, siguen también presentes.
    La casa era como nuestra casa, pero no era nuestra, y siempre tuvimos las puertas abiertas, cuando la casa se cerró, cuántos les cerraron sus puertas! Cuántas noches de soledad y angustia (“nocturnidad”?). Cuántas situaciones difíciles, acosos y conflictos, decisiones por necesidad (“mezquindad”?) Y la tía todavía“vivía”. Los recuerdos familiares se ganan con el apoyo en esos momentos, y con cariño, no con silencio y olvido, y menos con el insulto.
    No hay justificación para matar a nuestros muertos, pero menos para matar a la persona que, como gran delito, acompañó y cumplió el deseo de sus muertos, que son los nuestros.

  • eldeyar

    La verdad no necesita valedores, ni a mí, ni a nadie. La verdad habla por sí sola.
    Gonzalo.

  • Luis “Pérez” (de la estirpe)

    EL ALMA DE LAS COSAS
    … y las cosas con alma. La casa tenía alma, las estirpes también la tienen, además tienen historia. ¿Quién la cuidará? El guardián ha vendido lo que guarda ¿para qué sirve su vida sin estirpe? ¿Es que, acaso los museos son meros almacenes de cosas y las bibliotecas depósitos de papel? Las cosas, y las casas y las tierras, forman parte del alma de la estirpe. ¡Catorce generaciones! Ahora dos más. Entre el blanco, quedarse quieto y sufrir, y el negro, quitarse el muerto de encima, hay multitud de colores y de actitudes. Claro que cuando no hay aptitudes…
    Posiblemente ahí radica la cuestión. Posiblemente no existe un único culpable. Posiblemente el error radica en tres testamentos anteriores y en, al menos, dos generaciones. Entonces podremos hablar de aptitudes y actitudes, con todas las tragedias que quiera. Es un proceso con unos culpables claros. Claros y oscuros, porque están los cómplices, celebradores de errores y bebedores colgados. Todo disfrazado de cariño, una parte real y otra egoísta. Yo sé de puertas cerradas, de nietos prohibidos, yo sé de puertas cerradas, yo sé de temores imaginarios, de terrores, de vergüenzas y de envidias. También sé de alegrías, que también las hubo. Yo sé de lutos previos. Yo sé de sigilos, secretos y prisa. Yo sé de la negación de la estirpe porque… ¡es mío!
    Allí quemaron y tiraron mis recuerdos, pequeñitos pero míos. Parte de mis vivencias. De las historias de nuestras madres. Bodas, nacimientos, rosarios, comidas, primeras comuniones y personas. Muchas de fuera de la “familia” pero convencidos de la estirpe. Una estirpe para administrar y no para heredar. Todo aquello tuvo alma, el alma de las cosas.
    Yo creo que hasta los desalmados tienen alma. En mi imaginario caben todos, caben todas las opiniones, todas las versiones, pero en mi alma la lealtad manda. Más desprecio la mezquindad intelectual que la material. Seguramente todos tienen un poco de razón, ya lo dijo Quevedo: “… todo es según el color del cristal con que se mira….”
    Todos somos primos, sobrinos y demás parientes, algunos lejanos, muy lejanos.
    ¡¡Por tu madre, arregla ese cristal!!

    PD) Ni el pato Donald, ni el Ave Fénix, ni “el canto del cisne” existen. Pero son útiles. Algunos encontraron su unicornio verde.

  • Gracia Martin Trenor

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    “Luis, los recuerdos materiales se quedaron allí, solitarios abandonados…… perplejos de ese silencio húmedo , de algunas lágrimas….Pero no los recuerdos del alma que irán siempre con nosotros, por lo menos conmigo. Esas vivencias de infancia compartidas con toda la familia. Esas historias de mi madre y de mis tias que todos escuchábamos en silencio, con respeto y admiración. Historias alegres, historias trágicas de dolor y sobretodo de amor. Amor por una familia unida, por el repeto de nuestros apellidos que todos hemos procurado llevar con orgullo y con la cabeza muy alta, porque se lo merecen y nosotros hemos de ser merecedores de ellos”.
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    • ¡Qué bonito Gracia! ¡Cómo me hubiera gustado estar ahí! Podrán quitarnos muchas cosas materiales pero lo que hay en el alma NADIE!!!!

  • tomas moreno

    había perdido tu correo y a través de Masip leo tu conferencia sobre Pardo Donlebún y el destino del palacio y las torres que tanta vida literaria me dió en nuestro reencuentro. De cualquier manera yo guardo recuerdos de una Base de Hidros enterrada en el Puerto de Valencia, que desde su desaparición fue creciendo en mí y mis amigos. Algún día seré capaz de devolverle la vida como haces tú.