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O INDIGNADOS O RESIGNADOS. LLOVER HACIA ARRIBA.

Yo también estoy en Madrid, en Nueva York, en Lisboa, en Atenas y en Valencia. En las más de mil ciudades en las que hoy se manifiesta la indignación de una generación de generaciones. No creo que hoy haya otra esperanza. Durante muchos años me había ofuscado, esperando que hoy volviera a ser ayer. Y no, hoy es hoy y, en todo caso, mañana. Echaba de menos un filósofo, una corriente de pensamiento nuevo formulada por un pensador, por un líder que marcara un camino nuevo. Me parecía terrible aquella ausencia de pensamiento, aquella rendición ante la dictadura de los objetos y la tecnología, aquella falta de respuesta ante la entrega de la historia a la voluntad perversa, oscura y difusa de los bancos. Sin embargo, en cualquier lugar en el que apagaras la televisión y hablaras con otros, surgía un hilo de plata que revelaba que había una corriente de pensamiento que unía a unos con otros en la distancia sideral que habían creado, paradójica y sibilinamente, con la comunicación instantánea de móviles y redes sociales.
Nació en el Sáhara ocupado. Todos los movimientos de este último año, desde Túnez hasta la Puerta del Sol, nacieron con la acampada que unos pocos jóvenes saharauis iniciaron cerca de la ciudad de El Aaiun. Gdem Izik, Campamento Dignidad, tan cerca de Acampada de la Indignación. Solos, sin el amparo de nadie, sin más dirección que la de ellos mismos, y sin otra idea que el hastío. Cuando Rabat ordenó arrasar a sangre y fuego el mar de jaimas de El Aaiun, era ya tarde. A aquel campamento se habían unido ya todos los que pensaban lo mismo: se acabó. Jóvenes, adultos, ancianos y hasta niños.
Ahora ya no hay quien lo pare. Tampoco en el Sáhara, donde antes o después nacerán otros campamentos de la indignación. Y en todo el mundo. Por encima, o al margen de los políticos integrados en el sistema que les resulta tan cómodo, que les da tantos privilegios. Los que aún desconfían del movimiento indignado pueden mirar a su alrededor. La enseñanza pública se desmorona en todas partes, asediada por la banca. Cada sueldo de cada maestro que se deja de pagar o se recorta, va a parar a la banca que creó esta crisis para acabar con los avances sociales de dos siglos. Y no es demagogia, es la exacta descripción de la realidad. Lo que hoy se debate en la calle es si mandan los banqueros o si el poder reside en la gente, en la calle. Y lo hermoso del movimiento es que no hay un líder, que cada uno es, somos líderes. Que no hacía falta un pensador, sino millones. Que la filosofía no es cuestión de cátedra, sino de corazón. Nos equivocábamos esperando un salvador, cuando la salvación estaba en nosotros mismos.
Es imposible prever el futuro. Pero en estos momentos no se vislumbra otro. Crece, en una imagen que me asalta una y otra vez: llueve al revés, nieva hacia el cielo. Surgen gotas de cada centímetro, manan copos que ascienden lentos en el aire.
Pon tu gota en la nube, sopla tu copo hacia arriba. O resignado, o gritando también tu indignación. Por el Sáhara, por el maestro despedido, por la pensión congelada, por tus manos atadas, por el cinismo de quienes no, no nos representan.
¿Cómo? Lo diremos cada día, inventaremos caminos. Lloveremos hacia arriba.

  • Lauren

    Tienes razón sobran más que motivos para estar indignados, enfadados, cabreados….Pero somos miles, queriendo cambiar, pensando diferente a la clase política.Ojalá sea la punta de lanza y que esto no se acabe.
    Yo segiría la lista de por lo que hay que poner la gota en la nube, por los niños y niñas , para dejarles un mundo con futuro, con corazón.¡¡ Bienvenidos a la realidad!!a ver si se enteran, los que se tienen que enterar.

  • Buenas noches. Hoy hemos sido millones pero la tarea continúa.Escritores como tú abren los ojos a esos “recelosos”. Buen artículo, con tu permiso me lo llevo para compartir. Seguiremos, un saludo.

  • Un brillante artículo en el fondo y en la forma. Este movimiento no van a pararlo aunque desmantelen campamentos, aunque la policía cargue brutalmente contra decenas de personas pacíficas, inermes e indignadas. No se puede tapar el sol con una mano dicen los saharauis. Ni aunque periódicos manipulen poniendo en portada una foto de Roma que es el único lugar donde se produjeron incidentes.
    Que llueva hacia arriba en buena hora.
    Abrazos.

  • eldeyar

    El pensador Zymunt Bauman, uno de los apóstoles de la modernidad, descalifica hoy en declaraciones a El País el movimiento 15-M, arguyendo que le sobra emoción y le falta pensamiento. La emoción no sobra nunca, desde luego, y si hay algo que necesita la gestión de la cosa pública es eso: emoción donde no hay sino cálculo, frialdad en los recortes, impasibilidad ante el sufrimiento. Pero ¿le falta pensamiento? Eso creíamos muchos, cuando aún no había surgido la protesta, que faltaba pensamiento, que no había ya filósofos que marcaran un camino. Ingenuos, creíamos que serían pensadores como el propio Bauman los que trataran de marcar ese camino. Pero ahora, decir eso es sencillamente descabellado, porque la principal característica del movimiento es por cierto la exuberancia de pensamiento: en cada barrio, en cada asamblea, en cada conversación, incluso en cada uno de los individuos que lo forman. Pensamiento difuso y confuso, se argumentará. Pero no es cierto. Cuando se escuchaban las intervenciones en Sol, y eso que estaba empezando todo, lo más notable era el nivel teórico de las intervenciones. Aún así, al movimiento 15-M no se le puede pedir, de momento, mucho más que no sea una radiografía del estado de las cosas. Un poco en el estilo de “El rey va desnudo” (que no es el caso, desde luego), el 15-M no tenía más obligación que la de ser coherente en su análisis de la democracia, la actuación política de los “profesionales”, y la génesis perversa de la crisis económica. Nadie (salvo Aznar, cómo no), pone en duda la oportunidad de denuncia global del 15-M, pero aunque muchos tratan de apropiarse de parte de su pastel, nadie acierta con la receta que sintetice sus aspiraciones. ¿Se puede pedir, pues, que ellos articulen una solución global? Diría que aún no. Pero sí, llegará. Será difícil, creará tensiones y probablemente divergencias, pero cuando no hay partido no puede haber escisiones, así como (otro gran acierto), cuando no hay líderes no hay posible demonización de los mismos. Y será difícil porque, en sustancia, no se trata de una revolución, sino de una reforma profunda, una refundación de la democracia, el acercamiento del estado a la gente. Y cuando no se preconiza una revolución es más difícil hacer demagogia. Esa es la principal aportación de pensamiento del 15-M, señor Bauman: esta democracia no funciona, pero se puede hacer que funcione. A ello vamos. Y no necesita descalificaciones, sino aportaciones, sin apropiarse de nada, simplemente participando.

  • Carmen

    Me lo llevo con tu permiso. Para alimentar esperanzas y recordárnos, a todos, dónde estamos y dónde queremos estar. Un abrazo, Gonzalo. Gracias.

  • eldeyar

    Encantado, Mamen. Es un placer compartir algo contigo siempre. Y si es una reflexión que puede mover a otros, más aún. Besos.

  • mcoepción

    La revolución es necesaria hoy y la revolución sólo se puede hacer cuando el hambre nos apodera, nos puede, nubla nuestra razón,HAMBRE, hambre de pan , hambre de justicia, hambre de de coherencia,hambre de humanidad, hambre de entendimiento de lo que lo nos está pasando porque quieren que nos pase,HAMBRE DE DIGNIDAD,hambre del hombre,porqe el hombre lo es por encima de todo, de la banca, de la economía europea,de los pisos con hipotecas, incluso,a veces de sí mismo. HOMBRE, Y ESO ES LO QUE QUIEREN QUE OLVIDEMOS, que somos hombres, no letras de cambio,
    INDIGNEMONOS,porque es lo que nos queda,resucitemos y digamos que existimos,en soledad y en grupos, no seamos un voto contable, estemos, vivamos y digamos por enésima vez NO, NO, NO, con mi vida no, con mi voto no.Esta vez tamoco nos vais a engañar.