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POBRES CABALLOS, CRUELES, IGNORANTES HUMANOS

Lloré al leer esta entrevista, publicada hace unos días en el periódico “La Vanguardia”. Mis dos yeguas murieron herradas. Marieta, con 26 años, que podría haber sido la mitad de su vida. Pero estaba derrotada. Un día dijo “no puedo más y aquí me quedo”. O no podía, o no quería levantarse más, y hubo que dormirla. Marieta lloraba con lágrimas espesas. De dolor en sus cuatro patas. Alex, que me enseñó casi todo lo que sé de caballos, lo descubrió tarde. Había hecho un curso de herrador, y lo hacía con cariño y delicadez. Pero ni así sirve, porque en efecto, las herraduras torturan al caballo. Al menos descubrí a tiempo que no querían cuadra. Un día les di a elegir el cuarto oscuro o la libertad de las praderas, y a fe que eligieron: no volvieron a ser encerradas ya nunca. Pero morían por sus pies. Melania, la hija de Marieta, murió hace tres meses. Tuvo un accidente cuando resbaló por un terraplén. Tal vez sin herraduras hubiera sido menos torpe. No lo sé, no lo podré saber. ¿Cuándo empezó el error? Las cruzadas, sí, puede ser. Alex dice que los romanos pretendían aterrorizar al enemigo con el sonido de los cascos herrados y huecos: cloc, cloc. También puede ser. O ambas cosas. Y para ese sonido se les priva de la ranilla, esa almohadilla triangular que debería bombear la sangre hacia arriba. Pobres caballos.
No hay problema con los herradores: que se reciclen, que rebajen la uña para que la ranilla contacte mejor y bombee sangre: igualando, mejorando la fisiología.
Me duele Marieta, me duele Melania, me duelen todos los hermosos caballos. Y os pido perdón.

Pierre Enoff, defensor de los caballos
Victor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet
“Herrar a los caballos los perjudica y les acorta la vida”
11/02/2012 – 02:34

 

Enoff acumula demandas y tiene prohibido conferenciar en las facultades de Veterinaria de Francia: lo que explica acerca de los caballos se considera allí un tabú. Por eso Enoff tiene confianza en ser más escuchado aquí. Los responsables de la Fundación Projecte Miranda (Projectemiranda.cat) ya le han pedido que asesore su proyecto de mantener una manada de caballos en libertad en la Cerdanya, sin herrar. Enoff vela por la suya en la misma zona (Equi-libre.fr), y me habla de su propio caballo, que a sus
35 años pasa por su mejor momento de madurez y experiencia. Enoff es un enamorado de los caballos y su mejor abogado, puesto que los defiende desde postulados científicos.

¿Qué tienen sus caballos que no tengan otros?
Salud, libertad, felicidad.

¿Los demás son infelices, insanos y esclavos?
Sí.

¿Por qué?
Porque están herrados.

¡Siempre se ha herrado a los caballos!
No: Gengis Khan conquistó medio mundo con caballos sin herrar, los nativos norteamericanos montaron caballos sin herrar…

¿Y qué hay de malo en herrarlos?
¡Todo! La herradura enferma al caballo y acorta drásticamente su vida.

Nunca había oído eso.
Es científicamente demostrable: mis caballos sin herrar viven hasta los 50 años, mientras que un caballo herrado enferma y es sacrificado a los nueve años.

¿Tan joven?
Apenas alcanzada la edad adulta, sí. Los mismos que los torturan con herraduras les dan mala vida y los sacrifican… ¡dicen que aman a los caballos!

¿Por qué es tan dañina la herradura?
Entre el casco y la herradura se instalan microbios que acaban internándose en el organismo del caballo y daña pulmones y otros órganos. Pero eso no es lo peor…

¿Qué es lo peor?
Además de su corazón central, ¡cada casco del caballo es como un pequeño corazón! Y la herradura paraliza esos corazones…

¿Cuatro corazones? ¿Cómo es eso?
En el núcleo de cada casco hay una almohadilla que, a cada pisada, se comprime y presiona la arteria que la traspasa… ¡y eso bombea la sangre pierna arriba!

Entiendo el mecanismo.
Pero sólo funciona con el casco desnudo, sin herrar: herrado, no hay presión sobre la almohadilla, que se atrofia, y ya no bombea.

¿Con qué consecuencias?
Peor circulación sanguínea y mayor esfuerzo por parte del corazón: ¡un sobreesfuerzo que acorta la vida del caballo!

Alguna ventaja tendrá herrarlos…
¡Ninguna! Dicen que la herradura facilita al caballo circular sobre todas las superficies: ¡falso! Con el casco desnudo, mediante las fibras de la uña y el sonido, el caballo identifica cada superficie y camina más seguro. Con herradura sólo siente y oye hierro.

Pero si le toca caminar sobre asfalto…
¡Peor herrarlo! Con herradura resbala, pero el casco desnudo actúa como freno ABS, tanto sobre asfalto como sobre hielo.

Pues los de la Guardia Urbana…
¡Me ofrezco para asesorarlos!

¿Algún otro argumento para desterrar las herraduras?
Evita accidentes.

¿Por qué?
La herradura obliga al caballo a caminar sobre la punta de la uña: eso transmite contracciones musculares al lomo. ¡Todos los caballos herrados tienen dolor de espalda!

Y sin quejarse.
Por eso a veces se encabritan cuando se los ensilla o se montan, y tiran al jinete, lo que provoca graves accidentes. ¡Hay siete veces menos caídas en caballos sin herrar!

¿Cuándo empezaron a ser herrados?
Después de la Primera Cruzada, en la edad media, al conformarse los ejércitos. Eso obligó a estabular a los caballos, que pisaban sus heces: por eso se pensó que la herradura protegería el casco. Y aún se sigue creyendo lo mismo, sin fundamento alguno

¿Saben esto hípicas y veterinarios?
Les cuesta aceptarlo. En Francia me han demandado… ¡y me alegro!: eso obligará a enjuiciar el asunto. No tiene sentido seguir maltratando a los caballos a conciencia.

¿Qué más podríamos evitarles?
El caballo es por naturaleza gregario, claustrofóbico y noctámbulo. Por lo tanto, mantener a un caballo aislado, encerrado y quieto durante la noche ¡es una tortura!

Vaya. Lo hacemos todos mal todo.
No, yo no: yo tengo a los míos sueltos por el campo y sin herrar, ¡y son felices! Se dejan montar, son seguros y sanos. No necesitan veterinario. Un caballo precisa recorrer veinte kilómetros diarios para estar bien.

¿Y alguna dieta en particular?
El caballo come hierba del campo, es su naturaleza. ¿Por qué en las hípicas y establos les alimentan como si fuesen pollos? ¡Con grano! Eso debilita sus tendones.

¿Cómo se metió usted en el mundo de los caballos?
Yo era ingeniero, pero decidí cambiar de vida. Y elegí la tierra de mis mayores, la Cerdanya. Y allí me topé con los caballos.

¿Y qué hizo?
Me dediqué a observarlos con mirada de ingeniero, y así comprendí sus mecanismos. Por eso respeto su imperativo biológico, defiendo su bienestar. Y tengo presente la frase de Gandhi: “La calidad de una cultura se mide por su trato a los animales”.

¿Es usted de los que susurran a los caballos?
No se crea usted nada de eso. Con un caballo puedes establecer una relación de confianza y respeto, ¡pero nadie sabrá nunca cómo piensa un caballo!

¿Qué podemos aprender de los caballos?
¡Todo! Los caballos no juzgan: viven en el presente. Y te enseñan cómo conducirte en tus relaciones personales.

¿Sí? ¿Cómo lo hacen ellos?
Comparten el momento con el otro, sin proyectarle suposiciones, prejuicios, intenciones. Los caballos son nuestros maestros.

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  • luisa

    Vaya, siento lo de Melania, no lo sabía. Ya en agosto se la veía pachucha, agotada. Pero me alegro de haberla conocido.

  • Enrique Campoamor

    Me parece increíble que algo tan habitual como herrar caballos les perjudique. En que mundo más triste vivimos.

    Un abrazo grande Gonzalo.

  • Hola Gonzalo! Soy Marisa y me uno a ese dolor que sé sientes en tu corazón. Cuando vendí los caballos y ví como se los llevaban en el camión, de malos modos y llevando ya algún que otro palo sin venir a cuento, sentí un profundo dolor y un sentimiento de culpa que siempre me acompaña. Tantos y tantos recuerdos. Marieta y Melania, siempre recordaré lo difícil que era manejar a Marieta. Todo caracter, pero al mismo tiempo, noble como todo buen ejemplar.
    ¡Un abrazo!

  • eldeyar

    Hola a los tres… Sí, Luisa, fue en una granizada terrible, a principios de otoño. Pobre Sergio, lo que tuvo que pasar. Y gracias, Enrique, Marisa, Lu, por compartir el dolor. Pero en fin: aprendamos de los errores.

  • BEgoña

    Adoro a los caballos, y has dejado un enlace que desconocía, gracias por dejarlo. Desde mi blog dejo un enlace a esta entrada. Espero que no te importe.
    En verdad es para llorar, pobres caballos.
    Saludos

  • mcoepción

    Quiero creer que el grado de crueldad de la mayoría de los humanos no es muy grande,pero, el de la ignorancia es de unas proporciones ilimitadas,y,además, creemos que estamos por encima de las demás especies que llamamos irracionales y que sabemos un montón sobre ellas. Cuanto podrían enseñarnos si pudiésemos entenderlos, en fin, para mí que lo de “el rey de la creación” no iba por nosotros. Siento mucho tu dolor, pero cuántas cosas estaremos haciendo mal mientras pensamos que las hacemos bien.Supongo que los animales sabrán ver nuestra intencionalidad.

  • Yo

    Que tristeza y a la vez estoy agradecida con leer este articulo, comparto el sentimiento me gustan todos los animales que mal que el “hombre” nombrò a cada territorio “pais” e hizo sus reglas, me encantaría vivir libre al igual que los caballos lo desean, que bueno que existen verdaderos hombres como Pierre Enof, que mal que en mi país “en desarrollo” lo unico que existe es el dinero y el obtenerlo a cualquier precio, rompe mi corazón todos los días, por eso entiendo el artículo. saludos y gracias por esta informacion

  • sanchez

    Llevar herraduras les ayuda a que no se desgaste el casco , vale que el caballo no sea de su naturaleza la herradura , pero son buenas , cada uno tiene una opinión , y lo de acortar la vida es mentira , la Ranilla es muy importante ….si , pero tampoco para a cortarle la vida , pero te respeto tu opinión y tu debes respetar la mia