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SE NECESITAN KAFKAS

Vengo de Verines. Dos días, veinte horas de trabajo en compañía de gente que tenía (y tiene, y tendrá) mucho que decir de la Literatura Juvenil. La vieja guardia: Mariasun Landa, Jordi Sierra i Fabra, Eliacer Cansino, Xabier do Campo, Michi Strausfeld, Marinella Terzi, Antonio Ventura, Victoria Fernández (cuánto añoramos a los ausentes, Emili Teixidor y Juan Farias). Los “intermedios” Carlos Fortea y Andrés Ibáñez. La generación inmediata: Care Santos, Maite Carranza, Gemma Lienas, David Lozano, Rosa Huertas. Y los novísimos: Javier Ruescas, Victoria Álvarez, Eva Rubio, Lorenzo Soto. Y de maestros de ceremonias la organizadora, Mónica Fernández, subdirectora general (…) del Libro, Alicia García Molina como secretaria del encuentro, y Luis García Jambrina, coordinador y director académico.
Una buena combinación de escritores de todas las generaciones, editores, críticos, mediadores y blogueros. Y como resultado unas apasionantes jornadas, no sin polémica(s), ni mucho menos. ¿Existe la LJ fuera de las empresas que la sostienen? ¿Hay más consumidores de LJ de la que ofrecen las editoriales convencionales, o de la que no lleva etiqueta pero vende masivamente? ¿Hay una brecha generacional y/o tecnológica? ¿Es LJ todo lo que la informática ofrece como envoltorio y promoción? ¿Los nuevos autores obedecen sin rechistar lo que dictan el mercado y las editoriales? ¿No lo hacen muchos de los de la literatura adulta? ¿No lo hicieron, hicimos, hacen y hacemos los de la nuestra? ¿Se atreve alguna editorial convencional con los tabúes, sexo y religión? ¿Nos atrevemos los que escribimos? ¿Esos límites exteriores permiten que lo que queda dentro sea suficiente como literatura? ¿Nos hemos ganado un reconocimiento mayor, o nos merecemos el silencio?
Lo dijo Xabier do Campo, pero por desgracia lo hizo en uno de los desplazamientos, el último, fuera ya de sesión de trabajo, y por eso, casi exclusivamente por eso, escribo estas líneas: “No he visto a Kafka”.
He aplaudido muchas intervenciones, de una y otra orilla generacional. Sublime en algún momento Eliacer Cansino, todos brillantes, visceral e indignada la denuncia de Jordi de la censura editorial. Me han asustado algunas servidumbres al mercado. Me ha extrañado que el grito y la furia hayan venido más de los de las canas que de los nuevos. Pero creo que la afirmación negativa de Xabier es la clave. La LJ, si existe o no existe, depende de lo que escribamos. Mucho más incluso que de lo que se edite, porque cuando lo que se escribe es explosivo acaba siendo publicado de una u otra forma.
Kafka es irrepetible. Su aliento no. La LJ sobrevivirá, logrará un lugar a la luz de la sociedad y la crítica, si ese aliento surge de ella. Da igual que sea desde la mesa de los sesentones o la de los veinteañeros, desde la manera tradicional de escribir o desde el conglomerado dinámico de las nuevas tecnologías.
En esta nueva/vieja edad media, en esta crisis confusa, en esta ausencia de horizontes, más que nunca, se necesitan kafkas.

 

Voy a “robar prestadas” unas líneas de una chica de dieciocho años. No tardaré mucho (en cuanto pueda) en hablar de ella, de su literatura. De momento, esta pequeña muestra:

 

“Crea vida en cada suspiro. Dale sentido a cada latido. Siéntete libre. Pide justicia. Contempla un amanecer. Sueña mucho. Ama muy bueno. Duerme bajo las estrellas. Entiéndelo todo. Piérdete en el laberinto. Reclama gratitud, ira, amor, desesperación, esperanza, odio. Vuelve a nacer. Desencadénate. Vuela. Aúlla a la luna. Camina bajo la lluvia. Salta en los charcos. Tiende una mano. Grita al cielo. No te rindas nunca. Reivindica. Vuélvete loco. Llora. Ríe. Canta. Vuelve a casa. Hazte invencible. Apártate del camino. Sonríe sin tregua. No dejes de andar. Olvida una palabra. Sujeta el mundo en la palma de la mano. Detén el tiempo todo lo que quieras. Encuentra tu lugar. No olvides, supera. Deja de oír, escucha. Cuenta hasta diez. Abre la puerta del suelo. Arráncate la rutina de la piel. Surca los mares. Olvida el lápiz tras la oreja. Llega tarde al mundo real. Sorpréndete a ti mismo. Vuelve a hacer lo que te hacía feliz. No pierdas el don de amar por amar. Nunca pongas condiciones. Pierde el miedo. Reacciona. Reinventa. Repiensa. Revoluciona. Reaparece. Rebusca. Recibe. Recrea. Recita. Reflexiona. Refuerza. Reelige. Reescribe. Redefine. Rectifica. Realiza.”

No sé si “es esto” o no. Pero en estas líneas percibo la brisa de ese aliento.

 

 

  • Rigoberta Menchú decía que “La niñez y la juventud no deben perder su capacidad de soñar. Por el contrario deben cultivar la rebeldía que es necesaria para no conformarse con el mundo injusto y degradado que les hemos heredado” pero nosotros (adultos contaminados) tampoco no debemos perder de vista ni al niño que fuimos ni sus ideales y sueños.

  • eldeyar

    Eso es, Txoni. Por eso he “robado” las palabras de la chica de 18 años. Porque en ella anida Kafka.

  • ElfuegodePrometeo

    BRILLANTE. SOBRE TODO LAS LÍNEAS DE ESA CHICA.
    PUBLICA SOBRE ELLA PORQUE VALE LA PENA.

  • Viento

    Pues sí, es eso: Fuerza, pasión, entusiasmo, búsqueda, valentía… Y no es una cuestión de años sino de miradas. Y de esas miradas, la literatura que nace de las tripas o la escritura que surge contaminada por las modas, los números, las estadísticas…
    Se necesitan más escritores, en el más puro sentido de la palabra.